Enviar

Aunque las mujeres obtengan títulos académicos y cierta experiencia, las oportunidades de llegar a un puesto de gerencia son siempre mayores para los hombres en Costa Rica


Pocas mujeres en altos puestos, ¿por qué?


“Los puestos gerenciales eluden a la mujer costarricense”, es el título de un ranking publicado por este medio ayer.
Estar en quinto lugar en el istmo en ese sentido, por debajo de Panamá, Guatemala, Nicaragua y El Salvador, debería ponernos a pensar y sobre todo a actuar.
El estudio que arrojó estos resultados fue hecho por la Organización Internacional del Trabajo en 108 naciones.
A pesar de que en muchos países las mujeres han alcanzado calidad y rendimiento académico superior en algunos casos al de los varones, esto no siempre se traduce para ellas en la obtención de puestos gerenciales, tanto en el sector público como en el privado.
¿Cuáles pueden ser las causas que pesen para que esto sea así? ¿Qué hay en la base de esta discriminación?
Estudiosos del tema lo atribuyen a una cultura aún imperante en que el dominio era ejercido por los varones. Aunque las mujeres obtengan títulos académicos y cierta experiencia, las oportunidades de llegar a un puesto de gerencia son siempre mayores para los hombres en Costa Rica (son ellos los que eligen en la mayor parte de los casos).
Hay aspectos que suelen mencionarse —a pesar de que se haya mejorado la legislación al respecto—, como el hecho de que sean las mujeres las que sigan llevando el mayor peso en las tareas hogareñas. El tiempo, junto a la salud, es lo más valioso con que cuenta el ser humano.
Son pocos los países que en sus legislaciones y luego en la práctica, promueven que el trabajo de la casa sea compartido, entre otras obligaciones y derechos.
Pero aun si cambian estos aspectos, es muy lenta la evolución real hacia igualdad de géneros, si no se produce un cambio de conciencia. Las mujeres no pueden demostrar su capacidad de gerenciar si esos puestos se destinan a hombres.
Esto sin dejar de tomar en cuenta que la cultura patriarcal por siglos acostumbró a las mujeres a ver como natural su dependencia económica de los varones y cuando por fin logran cambiar esto no saben en algunos casos cómo hacer el mejor uso de la nueva situación.
Sin duda la evolución es más lenta de lo deseable y por el momento nuestra realidad es que el país está entre los más bajos del istmo en cuanto al porcentaje de mujeres que ocupan puestos directivos superiores y medios.
Los estudios valen la pena. No se trata de que un sexo desplace al otro sino de que se complementen, ya que ambos estudian, han desarrollado variadas capacidades y cuentan con distintas actitudes para resolver diversos problemas o tomar decisiones.
Un tema tan complejo como fascinante, sin duda, que bien vale la pena estudios que reflejen resultados.
Los cambios en las sociedades de América Latina y de Costa Rica en particular, para que la mujer tenga los mismos a derechos y deberes que los hombres no parecen haber sido suficientes.

Ver comentarios