Leiner Vargas

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Martes 3 Noviembre, 2015

Que no se disminuya el gasto social, pero si no hacemos un esfuerzo por mejorar en empleo y competitividad de la economía, será insuficiente para resolver la pobreza

Reflexiones

Pobreza y política social

En 2015 la pobreza medida por insuficiencia de ingresos en Costa Rica alcanzó al 21,7% de los hogares con alrededor de 1.137.881 personas viviendo en pobreza. De ese número, el 7,2% de los hogares vive en extrema pobreza.
A pesar del crecimiento en los subsidios del Estado, el país continúa teniendo graves problemas para resolver la pobreza y la miseria. Desde 2010 la pobreza se ha mantenido en alrededor de un cuarto de la población y la pobreza extrema ha aumentado cerca de dos puntos porcentuales hasta este 2015.
Nuestra política de Estado para atender la pobreza no ha estado concentrada en la dimensión de ingresos en forma exclusiva, sino que ha atendido otras dimensiones claves de lo que se conoce como necesidades básicas de la población. Entre otros derechos están el acceso a la educación, la salud, la vivienda, la recreación y, por supuesto, los ingresos que comprenden el ejercicio de múltiples libertades del ser humano, al estilo del pensamiento desarrollado por el economista y premio nobel Amartya Sen.
Es por eso que medir la pobreza mediante el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) es mucho más apropiado para cubrir el entorno de la pobreza.
De esta forma, sustentar las políticas públicas en dicho indicador de IPM es mejor que solamente evaluar la variable ingreso como referente de la pobreza y de los pobres. Este esfuerzo del INEC en la medición de la pobreza y de las instituciones costarricenses que se encargan de la política pública en este campo dan razón sustantiva a la creación de los programas sociales como Fonabe, Avancemos y Red de Cuido de las tres administraciones anteriores a esta, como transferencias condicionadas a las familias pobres y sustenta los esfuerzos en universalización de la salud, los Ebais y las pensiones del régimen no contributivo ya establecidas en el siglo XX y, por supuesto, los programas de vivienda y del IMAS financiados a través del Fodesaf.
Todos estos esquemas de protección social en Costa Rica han generado importantes aportes para evitar que los pobres lleguen a representar el 40 o más por ciento de la población, como lo es en naciones vecinas y, sobre todo, han garantizado espacios de ascenso social para aquellos que superan a través de la educación las condiciones indignas de donde provienen.
La política social costarricense ha sido exitosa en sostener la pobreza y la indigencia en niveles relativamente bajos, pero la superación de dichos fenómenos requiere un esfuerzo adicional por hacer crecer la economía y el empleo y, sobre todo, avanzar en mejorar la calidad de los empleos que se generan.
En buena hora que se continúe con una agenda social de Estado y que no se disminuya el gasto social, pero si no hacemos un esfuerzo por mejorar en el empleo y la competitividad de la economía, será insuficiente para mejorar y resolver la pobreza y la indigna condición de miseria o pobreza extrema.

Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com