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La estrategia de lanzar una nueva marca país en el exterior es una buena noticia que puede dar un importante impulso a nuestra economía, pero debe guardar coherencia con las políticas internas


Pobreza y desigualdad marcan al país

El lanzamiento en el exterior, a partir de hoy, de una nueva marca país para Costa Rica es sin duda una buena noticia. La estrategia puede darle un nuevo e importante impulso a nuestra economía.
Se busca promover el turismo y sus productos por medio de destacar la cultura e idiosincrasia, el talento y desarrollo humano, la calidad de vida, el respeto a los recursos naturales y a las personas, entre otros aspectos.
Las empresas y los productos deberán cumplir con ciertos requisitos para lograr ser vistos en el exterior de acuerdo con la imagen que el Gobierno busca exportar, y para lo cual se ha invertido una cantidad considerable de dinero.
Pero además de la tarea hacia fuera, hay muchas tareas que realizar hacia dentro para que todo guarde coherencia.
Por ejemplo, el nivel educativo de la población, que nos da una categoría como capital humano, se logró mediante acertadas políticas públicas en la segunda mitad del siglo anterior, de lo cual aún hoy se recogen frutos.
Pero actualmente la educación no ha dado aún el gran salto cualitativo que requiere para asegurar que esa calidad se mantenga de acuerdo con las reglas del juego actuales y con lo que ocurre en el resto del mundo desarrollado.
Nuestra idiosincrasia de país tranquilo, amable, seguro y con aspiraciones y posibilidades reales de su gente de superación permanente, se ha venido deteriorando por un modelo de desarrollo que hizo muy bien la tarea hacia fuera pero no hacia dentro.
Esto generó inseguridad social, deterioro de la atención pública de la salud, un 20% de pobreza casi inamovible desde 1994, un desmejoramiento de la calidad de vida, deserción escolar, importante aumentó de la desigualdad, entre otros factores que se han tornado negativos y que obligan a revisar el modelo de desarrollo.
Este debe revertir estos factores negativos, a fin de que lo que ocurre internamente concuerde con la imagen que se buscará vender.
En un planeta tan informado como el de hoy, donde todas las cifras recorren el mundo en pocos minutos, las condiciones internas de cualquier país son esenciales.
Las mismas tienen que ver con un ambiente propicio para los negocios y un clima de paz social, deben arrojar cifras y condiciones diferentes en muchos aspectos a las que internamente tenemos en este momento.
Es importante tener claro que esa cifras no obedecen únicamente a la crisis financiera y económica mundial, sino a políticas públicas que antes de esto ya habían comenzado a deteriorar la calidad de vida del costarricense y que continúan haciéndolo.
 

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