Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 24 Abril, 2012


Reflexiones
Plan “B” 2.0


Durante las últimas dos semanas mi correo electrónico se ha llenado de preguntas de muchos colegas, amigos y conocidos, con un comentario en común; ¿Dígame, don Leiner, y usted qué piensa, qué pasará ahora que ya no tenemos plan fiscal? Lo único que puedo decir es que en Costa Rica preferimos patear la bola para el frente y dejar que sea el siguiente el que tome las decisiones. Se trata de un encanto en el conformismo o de alguna especie de vivir en las glorias del pasado; lamentablemente para algunos ticos, todo lo que huele a cambio o siquiera supera con algún margen el statu quo, suena a rebelión y por lo tanto hay que frenarlo, pararlo y obstaculizarlo.
Menuda tarea le toca entonces al actual Ministro de Hacienda. Como ministro bendecido por el sector empresarial, deberá aparentar que cobra bien los impuestos, sin molestar demasiado a los elefantes blancos y otros no tan blancos, por que puede que pierda más que la cadera, como le ha sucedido al Rey de España en Botsuana.
Es decir, le tocará entonces enfrentarse a la necesidad de usar la tijera y como buen monetarista que es, seguramente lo primero que pensará es cómo bajar el gasto en inversión pública y en burocracia. Difícil tarea en ambos frentes, dado que la inversión pública es el único trapo de dominguear que le queda a un gobierno débil y claramente de bajo perfil, como el que nos ha venido dando la presidenta Chinchilla y la reducción de burocracia chilla en las calles, por lo que no será fácil bajar el gasto.
El plan “B” 2.0 se llama entonces, deuda pública, deuda en lo privado al interior del país para financiar el corto plazo y deuda externa, para sostener la inversión y el gasto público estratégico, si es que se puede llamar así a cosas tan absurdas como construir una refinería ruinosa para Recope.
Deuda pública cuyo margen es importante para incrementarse, no resuelve el fondo del problema, sino que lo único que hace es empujar el tema del ajuste fiscal un par de años hacia delante.
El hecho de que algunos payasos canten y brinquen de locura orgásmica en estos días en los corrillos de la ANFE, no resuelve el problema de fondo para el Estado ni mucho menos para los y las costarricenses.
Retrasar la solución fiscal solo nos costará angustias y mucho más esfuerzo en el futuro, hemos tomado el camino más difícil y lamentablemente, los platos rotos los pagarán los menos favorecidos como ha sido siempre.
Nuevamente le hemos hecho el juego a la derecha empresarial del país, que no está dispuesta a pagar nada para financiar el estado de bienestar costarricense, a pesar de haberse colgado de este por cerca de tres décadas para financiar el cambio de modelo económico y onerosos subsidios y exoneraciones.
Está claro que pudimos evitar caer en la demagogia y en el facilismo que hemos caído, pero al parecer para algunos en este debate es más fácil aferrarse al poder que pensar en la Costa Rica 2050.

Leiner Vargas Alfaro
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