Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 19 Octubre, 2016

Perdiendo tiempo

Los resultados de un estudio realizado por CID/Gallup y presentados en una “Cumbre de Competitividad” de AmCham revelaron que el trabajador del Valle Central pasa en promedio 49 minutos en cada dirección para llegar y regresar de su lugar de empleo. Si se multiplican esos 98 minutos por 5 días da como resultado 490 minutos por semana; si se multiplican los 490 minutos por 50 semanas, da 24.500 minutos o 408 horas. Si se dividen las 408 horas por 24 da 17 días que cada trabajador tico pasa transportándose ida y vuelta a su trabajo cada año. Invito al lector a revisar estos números.
Se enfatiza que este es un promedio; hay muchos que pasan hasta dos horas en cada dirección para llegar a su trabajo. ¡Qué horror!
La ironía de esta situación es que las distancias que viajan como parte de su “lucha tenaz” son relativamente pequeñas. El problema es que el sistema de transporte público es anacrónico e ineficiente y ninguno de los últimos tres gobiernos —Arias, Chinchilla, Solís— se atrevió a confrontar a los transportistas y obligarles a reorganizarse. Solís, bajo presión de los autobuseros, acaba de descartar un estudio y plan que costó $800 mil, y de “patear la lata p’alante” al gobierno que llegue en 2018.
Si se multiplican los 17 días por 1,8 millones (cantidad de trabajadores en el Valle Central) da 30,6 millones días (83.835 años) que se desperdician. ¿Por qué es que Costa Rica pierde posicionamiento mundial en cuanto a su competitividad? Una razón es porque se malgasta productividad en calles y carreteras cogestionadas, oliendo humo y aguantando el hacinamiento.
El muy deficiente transporte público nunca es tema de campaña política, en parte porque los políticos se transportan en auto privado fuera de horas pico.
En el mismo estudio presentado a AmCham, se notó que el trabajador o dependiente que acude a los EBAIS por algún malestar reporta tener que esperar una hora y 43 minutos en promedio para ser atendido. Si todos funcionan como el EBAIS de Aserrí no extraña ese tiempo. Una trabajadora de la CID/Gallup reporta que en Aserrí dan citas a partir de las 7:00 pero a esa hora todo el personal, incluyendo los médicos, llega a firmar y luego desayunan por una hora mientras que los “pacientes” esperan.
Ni hablar de las filas en las instancias de la Caja o de las listas de espera que incluyen 155 mil personas con un mal que no ha sido atendido.
Definitivamente si se trata del transporte público o de las filas y esperas de la Caja “el Gobierno del Cambio” ha resultado ser de “los mesmos.”
La paciencia es una de las virtudes cardinales que la Filosofía enseñó desde la época de los grandes pensadores griegos. Pero estos no vivían en la época de los teléfonos inteligentes, del jet, y de una norma de producción rígida en sus procedimientos. Se necesita un gobierno que piensa en el pueblo a partir de 2018.
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