Nuria Marín

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Lunes 10 Marzo, 2008

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Paz en las carreteras

Nuria Marín

Se acerca Semana Santa y con ella se incrementa la preocupación por nuevas muertes en las carreteras. Según la revista inglesa The Economist del año pasado, Costa Rica sobresale por su triste liderazgo en número de accidentes (cuarto lugar) y pese a los esfuerzos del gobierno el número de muertes se ha incrementado en los últimos tres años pasando de 278 en 2005, a 329 en 2006 y 339 en 2007.
La muerte de una persona es en sí una tragedia, pero cuando esta sucede por acciones irresponsables de aquellos que no valoran su propia vida y mucho menos la de los demás, resulta aún más doloroso y es también motivo de indignación. Según demuestran las estadísticas del quinquenio 2000-2005 en la mayoría de las muertes por accidente medió algún nivel de imprudencia sea por exceso de velocidad, imprudencia del peatón, del ciclista o del conductor, alcohol o adelantamiento indebido. El caso extremo es la inconcebible y abominable práctica de “piques” motivo de diversión entre algunos en los que también abunda el consumo de drogas y licor.
Son muchas las causas que contribuyen al problema. En diez años la flota vehicular se duplicó (1,3 millones) mientras la inversión en infraestructura vial se ha postergado por décadas. Por otra parte la cantidad de oficiales de carretera es insuficiente y las multas de tránsito resultan ridículas pues no se actualizan desde 1993. Quizás el factor más importante es la aplicación en su peor expresión de la cultura del “porta mí” la cual convierte a los conductores ticos en potenciales asesinos de las calles.
En 2006 el MOPT presentó al Congreso un proyecto de reforma comprehensivo a la Ley de Tránsito que establece un sistema de puntos (exitoso en España) cuya pérdida podría resultar en la suspensión de la licencia, el aumento sustancial de las multas y la creación de mecanismos de control frente a la corrupción. El proyecto se ha enriquecido con la incorporación de temas como la educación vial en el sistema educativo, mejoras en el diseño de carreteras y dispositivos de seguridad. Relevantes resultan la nula tolerancia a la conducción bajo los efectos de licor y drogas, a los piques y la creación de nuevos delitos.
En la corriente legislativa el proyecto ha tenido lentos pero importantes avances. Con dictámenes de mayoría y minoría se allana el camino para su aprobación en sesiones ordinarias a partir del 1º de mayo.
La aprobación de una nueva ley de tránsito es uno de esos temas en los que las líneas partidarias deben quedar atrás para convertirnos en una sola voz y voluntad que evite nuevas muertes y lesiones y lleve finalmente paz a las carreteras.

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