Para una política exportadora inclusiva
Han faltado programas para expandir la corriente exportadora de algunas firmas líderes en esto, hacia el resto de empresas, de diferentes...
Han faltado programas para expandir la corriente exportadora de algunas firmas líderes en esto, hacia el resto de empresas, de diferentes tamaños, que a lo largo y ancho del país también anhelan que la apertura comercial los beneficie, en forma directa o por medio de encadenamientos
Desde la creación del Día Nacional del Exportador (1996), se reconoce cada año, el primer jueves de diciembre, los esfuerzos hechos por los líderes exportadores.
Sin embargo, no se ha implementado una política que conduzca al resto de empresarios y especialmente a las pymes, a incrementar la calidad de sus productos en lo que a normas internacionales se refiere y a dotarlos de valor agregado para que comiencen a exportar.
Del mismo modo que el impulso dado por los gobiernos sirvió para que algunas empresas lograran llegar con éxito a mercados del exterior con sus productos, hacían falta programas para expandir esta corriente hacia el resto de empresas, de diferentes tamaños, que a lo largo y ancho del país también anhelaban que la apertura comercial los beneficiara.
Dichos proyectos debían acercarlos no solo a los conocimientos y la transferencia tecnológica, sino también al apoyo financiero adecuado, a la capacidad para administrar bien sus negocios y hasta estrategias para centros de acopio, en algunos casos, para que sus mercaderías llegaran a las cantidades eventualmente solicitadas por compradores del exterior.
Esto último, desde luego, sin pensar en producción y exportación masiva que no permiten quizás el tamaño de nuestro país y economía, pero sí algunos productos que muy puntualmente pudieran estar necesitando ciertas localidades o regiones de otras naciones y culturas.
El descubrir y estudiar a estos posibles importadores requería y requiere programas institucionales de apoyo también.
Es decir que el diagnóstico de lo que hoy tenemos en materia de exportaciones es claro y también lo es el camino para mejorar. Lo que ha faltado y sigue faltando es la puesta en marcha de planes y programas para que lo enunciado en papel se convierta en realidad.
No basta con decir que se busca que surjan encadenamientos para las pequeñas empresas nacionales con las que exitosamente exportan desde las zonas francas, por ejemplo. Hace falta transformar en realidades esos encadenamientos, lo cual no ocurrirá si no se despliegan políticas para hacerles viable el camino.
Una vez más, reflexión y concreciones en los programas que deberían estar conociendo los votantes que elegirán nuevo gobierno en febrero próximo.