País sudamericano más conservador resiste cruzada progresista
Chile sigue siendo el segundo país más desigual entre los 34 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Bloomberg/La República
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 La presidenta chilena Michelle Bachelet ganó la última elección gracias a las promesas de reformar prácticamente todos los aspectos de una de las sociedades más desiguales y conservadoras de América Latina. Su discurso anual ante el Congreso el sábado pasado demostró que, transcurridos dos años de su gestión y con algunas promesas clave aún sin cumplir, está reduciendo sus ambiciones.
Bachelet, una socialista divorciada que fue torturada y estuvo exiliada durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, se propuso revertir el legado económico de ese régimen, elevando los impuestos para financiar la educación, imprimiendo más igualdad a los sistemas de pensiones y salud y fortaleciendo el poder de los sindicatos.


Después de un éxito inicial con un proyecto de ley tributaria y una reforma en la educación, otras propuestas se estancaron en tanto la oposición advierte que ponen en peligro 30 años de prosperidad económica en el país más rico de Sudamérica. Cada cláusula en los proyectos de ley ha sido objeto de amargos debates en un clima de desconfianza creciente. Incluso los proyectos no económicos, como el que despenalizaría el aborto en caso de violación, se han estancado en el país que autorizó el divorcio hace apenas 12 años. Muchos consideran ahora que el programa electoral de Bachelet era demasiado ambicioso.
“La estrategia del gobierno consistió en saturar el temario político de un Congreso que no tenía capacidad para procesar sus demandas”, dijo el analista político Guillermo Holzmann, profesor en la Universidad de Valparaíso. “Esto genera más desconfianza, más incertidumbre y daña su credibilidad”.
Bachelet mencionó la palabra reforma 17 veces este sábado, en comparación con 48 veces en su primer discurso sobre el estado de la nación en 2014.
“Hay también iniciativas que debemos reprogramar porque tenemos que considerar la restricción de recursos o la necesidad de formar acuerdos amplios”, dijo Bachelet.
El gobierno está perdiendo la voluntad o la capacidad para impulsar cambios polémicos. Después de crear una comisión de 24 expertos que llevó a cabo 65 reuniones y produjo un informe de 240 páginas con los cambios recomendados en el sistema de pensiones, Bachelet no mencionó las reformas en su discurso. Reiteró, en cambio, una promesa de impulsar la creación de un fondo de pensiones estatal.
Sin embargo, todas las partes coinciden en que el sector necesita un cambio estructural. Conforme al actual sistema privado de pensiones, las mujeres chilenas alcanzan en promedio la edad de jubilación a los 60 años con menos de $30 mil en su fondo de pensiones, en tanto los hombres se retiran a los 65 con menos de $60 mil en sus cuentas. La expectativa de vida chilena es 80,5 años, la más alta en América Latina.

 


 


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