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Del mismo modo como comienzan a hacerlo empresas privadas, los entes públicos deben hacer los cambios hacia la sociedad ecológica que necesitamos

Oportunidad de negocios limpios

Cuando se habla de ser un país verde, de no dañar al planeta y su ambiente, parece haber bastante consenso.
La clase política, el sector económico y productivo y, en general, una buena parte de la sociedad costarricense concuerdan con ello.
No obstante, las diferentes posturas surgen cuando se enfocan las acciones necesarias para modificar aquello que causó los daños y el cambio climático, y es lógico, porque esto toca intereses económicos.
Sin embargo, la necesidad del cambio es cada día más urgente y de la eficiencia del país para llevarlo a cabo dependerá cuan rápido nos vayamos adentrando en las formas de vida y de producción del nuevo mundo en formación.
Por eso es importante señalar dos hechos que en estos días marcan un incipiente camino hacia la sociedad más limpia que necesitamos forjar: la planta de reciclaje de la empresa Recresco, de la que hablamos hace poco en este mismo espacio, y la Empresa de Tratamiento de Sólidos Sépticos, ubicada en El Coyol de Alajuela, con capacidad para recibir y tratar 300 metros cúbicos de lodos sépticos por día.
Este es el tipo de establecimientos que necesitamos se incrementen tanto en la empresa privada como en el sector público para sanear al país y a nuestros ríos. No es poco lo que está en juego. Se trata de la salud de los costarricenses y de quienes nos visitan.
Del mismo modo como lo comienzan a hacer empresas privadas que han notado el potencial de negocios que se deriva de estas necesidades, deben hacerlo los entes públicos. Ya deberíamos estar viendo acciones de este tipo en municipios y todo tipo de dependencias del sector estatal.
Costa Rica necesita una urgente y vigorosa acción de saneamiento para que podamos contar con el país limpio que requerimos en todos los sentidos, tanto físico como moral y ético.
Demos tratamiento a la basura y a las aguas servidas para volverlas limpias y saludables y tratemos también otros males que a veces ensucian las acciones humanas.
Hacen falta la higiene ambiental y la mental, porque ambas reflejan el estado moral o ético de la ciudadanía y de un país.




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