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Cuando usted disuelve una sociedad en el Registro Público, la Caja revisa si estaba al día o no con sus obligaciones. De no ser así, los inspectores dan seguimiento a las personas que la integraban


Operativos antirrobo

Buenas noticias en la Caja. Finalmente pareciera actuar la voluntad política para empezar las acciones de limpieza a fondo que hay que dar en esa entidad.
Mucho se habría avanzado, para evitar el sufrimiento de la población enferma, si esto se hubiera comenzado en administraciones anteriores.
Los robos de dinero y la mala dirección y administración, es lo que tiene a la Caja en penurias y desatendiendo sus obligaciones. Lo hemos dicho muchas veces en este espacio.
Los casos son muchos, pero el de más reciente información se da a conocer en una nota de este medio hoy.
Inteligencia entre instituciones públicas permitiría recuperar parte de dineros robados a la Caja por 4 mil empresarios, identificados hasta la fecha, que utilizaban múltiples disfraces para no pagar, señala la nota.
“Si usted cambió la razón social recientemente, es un hecho que está bajo la lupa.
Cuando usted disuelve una sociedad en el Registro Público, la Caja revisa si estaba al día o no con sus obligaciones.
En caso de tener deudas, los inspectores hacen seguimiento a todas las personas que integraban la sociedad para fiscalizar las otras en las que participan”.
El sistema solidario de esa institución podría funcionar como su ley manda si en sus diferentes departamentos no hubieran estado sucediendo serias anomalías que se permitieron en anteriores administraciones y que están siendo investigadas y corregidas en alguna medida por la actual.
Pero el mal cobro es apenas uno de los ejemplos de la mala administración. Se han divulgado las variadas formas usadas para desestabilizar a la institución.
Compras que debieron ser digitales desde hace años no se comenzaron a hacer de este modo impidiendo la debida transparencia.
Pagos a entidades privadas por no haber invertido oportunamente en el equipo necesario, entre muchas otras anomalías que han venido deteriorando a este régimen solidario, uno de los pilares fundamentales para contar con una población sana y una verdadera paz social.
Es evidente hoy, para la mayoría de costarricenses, que las instituciones públicas que han venido funcionando en forma indebida o ineficiente son la consecuencia de la falta de voluntad política o de políticas equivocadas.
Son pasos hacia delante ir corrigiendo anomalías en los diferentes departamentos de la Caja y de su sistema hospitalario y es urgente que instituciones como esta, insustituibles, sean puestas a funcionar correctamente por parte de una clase política que, en el poder o en la oposición debió ocuparse de ello desde hace mucho tiempo.
Cada anomalía que se descubre al interior de la Seguridad Social, revela con claridad que no es el sistema solidario el que falla sino quienes lo han dirigido.

 



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