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OEA trata de impulsar el diálogo estancado en Honduras

Washington
EFE

La OEA, que quiere dar un nuevo impulso a la búsqueda de una solución a la crisis en Honduras, enviará el martes a ese país a seis cancilleres que persuadirán al nuevo Gobierno para que firme el Acuerdo de San José.
La Organización de Estados Americanos (OEA) anunció el viernes que la misión de alto nivel estará integrada por los cancilleres de Argentina, Canadá, Costa Rica, Jamaica, México, y de la República Dominicana y visitará Honduras dentro de cuatro días.
La delegación está conformada por el secretario de Estado de Ca
nadá para Asuntos Exteriores en el continente americano, Peter Kent, y los cancilleres de Argentina, Jorge Taiana; de Costa Rica, Bruno Stagno; de Jamaica, Kenneth Baugh; de México, Patricia Espinosa, y de República Dominicana, Carlos Morales Troncoso.
La misión irá acompañada por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza; el secretario de Asuntos Políticos, el boliviano Víctor Rico, y el representante del organismo en Uruguay, John Biehl, quien representó al titular de la institución en el proceso de mediación del presidente de Costa Rica, Óscar Arias.
El objetivo de la comisión es “promover el restablecimiento del orden democrático” en Honduras, país que atraviesa una profunda crisis política a raíz del golpe de Estado del pasado 28 de junio que derrocó y expulsó del país al presidente Manuel Zelaya.
Esta descripción de la tarea de la delegación deja margen de maniobra para los cancilleres, al referirse únicamente al restablecimiento del orden democrático, aunque la OEA y los 33 países miembros activos del organismo han dejado claro que ese objetivo pasa por el Acuerdo de San José promovido por Arias y la restitución de Zelaya co
ntemplada en ese plan de “paz”.
Por ello, y según dijo el propio Insulza el miércoles, el objetivo de la misión es conseguir que el nuevo Gobierno de Roberto Micheletti “firme el acuerdo” y ponga así fin a una crisis que se ha prolongado más de un mes y que aún no tiene perspectivas de solucionarse a corto plazo, pese a las presiones, las mediaciones y la insistencia de la comunidad internacional.
El plan forjado por Arias contempl
a un Gobierno de unidad y reconciliación nacional encabezado por Zelaya, el adelantamiento de las elecciones, una amnistía general para los delitos políticos y una comisión de la verdad, entre otros aspectos.
El depuesto mandatario ha hablado del “fracaso” del diálogo por la “intransigencia” del Gobierno de facto, el cual por su parte, no ha dado un no rotundo al plan y ha transferido para consultas algunas de las propuestas a diferentes instancias del Estado. Por ello, la OEA todavía no ha perdido la esperanza de que tanto Zelaya como Micheletti den finalmente una respuesta positiva al Acuerdo, que ha recibido el respaldo de la comunidad internacional por tratarse de una solución negociada y pacífica a la crisis.
El problema es que, hasta el momento, y a pesar de los llamamientos a las partes para que acepten el Acuerdo, ni Zelaya ni Micheletti han dado ningún paso hacia la firma del plan y la paciencia de la comunidad internacional parece agotarse poco a poco.
Insulza insiste en que “no h
an caído los ánimos” e inicialmente dijo que un plazo de dos, cuatro u ocho días eran un “término razonable” para esperar una respuesta después de que Arias diera por concluida su tarea de mediación.
Pero ante la falta de una respuesta, parecía adecuado idear una nueva iniciativa para dar un impulso al estancado proceso de mediación.
La delegación tiene a su favor que el Gobierno de facto está abierto a recibir a los cancilleres, siempre y cuando piensen que la “misión” es “imparcial”.
La única condición que ha puesto, de momento, es que no haya ningún canciller de los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), exigencia que ha sido respetada por Insulza, a la vista de la composición final.
Para Micheletti, los miembros del ALBA, entre ellos Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador, son “parte del problema”.
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