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Obama ante difíciles primarias de Pensilvania

Mientras senador demócrata lucía cansado, su rival Hillary Clinton transmitió imagen “competente”

Washington
EFE

Barack Obama y Hillary Clinton continuaban ayer a la caza de votantes, a cinco días de las primarias en el crucial estado de Pensilvania y tras el tenso debate de la noche del miércoles, que los analistas califican como el peor del senador por Illinois.
El consenso es generalizado a la hora de señalar que el intercambio de la noche del miércoles entre los dos aspirantes demócratas a la Casa Blanca encontró a Obama en baja forma.
Pese a tener claro quien fue el perdedor, son pocos los que declaran a la ex primera dama de Estados Unidos como la ganadora de la velada.
Entre las contadas excepciones, está John Dickerson, de la revista virtual Slate -propiedad del diario The Washington Post-, quien afirma que Clinton ganó “por los pelos”.
En su opinión, la senadora por Nueva York proyectó una imagen “competente”, mientras que Obama parecía simplemente “cansado”.
Dickerson destacó ayer, al igual que la mayoría de analistas políticos, que Obama se vio entre la espada y la pared, cuando tuvo que volver a rendir cuentas sobre su relación con el reverendo Jeremiah Wright, de quien se distanció tras la polémica generada por varios sermones incendiarios del pastor.
El senador insistió en que no estaba presente cuando Wright dijo cosas como que Estados Unidos había incitado a los atentados de septiembre del 2001 contra Washington y Nueva York con su actitud imperialista y reiteró que condena ese tipo de declaraciones.
“Sus respuestas fueron defensivas y no muy sólidas”, según el experto de Slate.
A esos aprietos se sumaron otros, como cuando los moderadores del debate le increparon acerca de sus comentarios sobre la “amargura” de la clase trabajadora de Pensilvania durante un acto de recaudación de fondos en San Francisco la semana pasada.
En el citado evento, indicó que la pérdida de puestos de trabajo en ese estado explica que los habitantes estén “resentidos” y se aferren, dijo, “a sus armas, a la religión o a su antipatía contra la gente que no es como ellos, al sentimiento antiinmigrante o al sentimiento anticomercio como forma de explicar sus frustraciones”.
El senador afroamericano se ha disculpado por esos comentarios, que Hillary aprovechó para tacharlo de condescendiente y elitista.
Durante el debate de la noche del miércoles, explicó que lo que había querido decir es que los votantes se sienten ignorados por el Gobierno y “acaban mucho más preocupados por las votaciones sobre temas como las armas en las que las tradiciones han pasado de una generación a otra”.
Indicó, además, que sería “imposible” para él ser condescendiente con gente de fe cuando él mismo es creyente.
Esas explicaciones no convencieron a David Brooks, del diario The New York Times, quien dijo no poder entender “por qué no ofreció mejores repuestas sobre Wright y los comentarios de la amargura”.
Chuck Todd, de la cadena de televisión NBC, va un paso más allá, al calificar la actuación de Obama durante los primeros 40 minutos del debate de “casi desastrosa”.
“No fue un buen debate para Obama. Punto”, afirmó Todd, quien precisó, de todos modos, que tampoco fue excelente para Hillary.
Con todo, y pese a no haber vivido su mejor noche electoral, los expertos recuerdan que el senador afroamericano sigue a la cabeza en la carrera por la Casa Blanca, con 1.418 delegados de los 2.024 necesarios para hacerse con la candidatura presidencial demócrata, frente a los 1.250 de Hillary, según el último recuento de CNN.
Pensilvania es el estado más importante de los que todavía no han votado, ya que enviará 158 delegados a la convención del partido en agosto en Denver (Colorado).
Hillary lleva ventaja en el estado, de acuerdo con las últimas encuestas, aunque dado que el sistema de reparto es proporcional resulta casi matemáticamente imposible que logre alcanzar a su contendiente.
De ahí que se prevea que sean los 800 “superdelegados”, la elite del Partido Demócrata, los que al final tengan la última palabra.
Los candidatos demócratas se reunieron ayer en Washington con el primer ministro británico, Gordon Brown, tras lo cual Hillary emprendió rumbo a Pensilvania y Obama a Carolina del Norte.

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