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Nueva taquilla

Arly Faundes Berkhoff
América Economía

Alejandro Ramírez no es cualquier cinéfilo. Cuando va al cine, presta mucha atención al largo de las filas para comprar boletos y cronometra el tiempo de la transacción. Hace fila en las dulcerías para evaluar la atención y, cuando ya está viendo la película, se preocupa de la calidad de la imagen y del sonido, además de la temperatura de la sala.
Como presidente de Organizaciones Ramírez, propietaria de Cinépolis, la operadora de salas de cine más grande de América Latina, el mexicano de 37 años no sólo se sumerge en todos los detalles de la proyección. “Hay que pensar en la experiencia total de ir al cine y adelantarse a las necesidades de los clientes”, explica.
Un hábito que ha ido desarrollando a medida que Cinépolis empezó a dominar el mercado mexicano (actualmente tiene el 39,7% de las pantallas del país, un 52,2% de los ingresos de la industria nacional y un 49,3% de la asistencia) y ha ido ingresando a los de Panamá, Guatemala, Costa Rica y El Salvador.
En todos ellos suma 1.700 pantallas, lo que la convierte en la mayor cadena de salas de cine de América Latina y
la quinta a nivel mundial, después de Regal Entertainment Group, AMC Theatres, Cinemark y Carmike Cinemas.
No obstante, para Ramírez esto es sólo el primer capítulo de su expansión latinoamericana. En abril de 2008 ingresará a Sudamérica con su estreno en Bogotá, Colombia.
Allí, Cinépolis instalará nueve salas en el centro comercial Los Hayuelos en la capital colombiana, para lo cual invertirá $4,5 millones en una primera etapa, y no descarta abrir nuevos locales.
“Colombia está dentro de los mercados más atractivos porque está creciendo muy rápido y está relativamente desatendida”, dice Ramírez. Según datos del Ministerio de Cultura de Colombia, este país tiene 487 salas de cine para 40 millones de habitantes, con una asistencia de 0,4 vez al año por persona.
En ese país, Cinépolis se enfrentará nuevamente con la estadounidense Cinemark, pero su principal rival será el exhibidor colombiano Cine Colombia, que tiene un 37,8% del mercado en cantidad de salas de cine y más del 50% en taquilla. “La llegada de Cinépolis va a dinamizar el mercado”, dice Gilberto Gallego, gerente comercial de Cine Colombia.
La llegada a un mercado fresco como el colombiano es necesaria para Ramírez, que aún obtiene la mayor parte de sus ingresos en México. Y no es que este país sea un mal lugar para estar. Según cifras de la distribuidora 20th Century Fox Latin America, México genera el 40% de los ingresos regionales. Además sus espectadores tienen la mayor frecuencia de asistencia al cine, con 1,6 vez al año por habitante, seguido por Argentina con 0,9.
Sin embargo, es un mercado limitado. “La demanda de pantallas en México tiene un límite de 4.800”, dice Ramírez. Sólo con las 450 que Cinépolis busca instalar a corto plazo, el mercado podría presentar rápidamente una sobreoferta. “Con el ritmo actual de crecimiento de nuevas salas es posible que se produzca una saturación en el corto plazo”, dice Héctor Ramírez, de KPGM México.
Aunque Alejandro Ramírez asegura que no hay planes concretos para ingresar a otro país de Sudamérica, dice que el próximo paso natural sería Brasil.
Con cerca de 190 millones de habitantes y alrededor de 2 mil pantallas, la demanda en salas de cine en Brasil está lejos de ser satisfecha, lo que según Ramírez influiría directamente en la baja asistencia al cine.
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