Una nueva herramienta de tamizaje cardiovascular apoyada en inteligencia artificial busca identificar a personas con posible riesgo cardíaco antes de que se produzca una emergencia o la muerte súbita.
La tecnología fue presentada recientemente en Costa Rica por el Dr. Christian Rivera Paniagua, Presidente de la Fundación Costa Rica Azul durante el Desayuno Ejecutivo de La República, donde empresarios, profesionales de la salud y representantes de diferentes sectores conocieron sus posibles aplicaciones dentro de programas preventivos individuales y corporativos.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en Costa Rica y representan cerca de una tercera parte de las defunciones registradas en el país.
Datos oficiales indican que solamente el infarto agudo de miocardio provocó más de 2.000 fallecimientos durante 2023. A estas muertes se suman las ocasionadas por enfermedad isquémica crónica, insuficiencia cardíaca, accidentes cerebrovasculares y otros padecimientos circulatorios.
La preocupación aumenta porque la enfermedad coronaria puede avanzar silenciosamente durante años. En algunos pacientes, el primer signo de que existe un problema es precisamente un infarto, una arritmia grave o una muerte súbita.
Por esa razón, la ausencia de síntomas no debe interpretarse necesariamente como ausencia de riesgo.
La hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, el colesterol elevado y el tabaquismo pueden deteriorar progresivamente las arterias sin producir molestias evidentes. A estos factores se suman el estrés sostenido, la mala alimentación, el sedentarismo y la falta de sueño.
“Uno de los principales beneficios es que la persona no necesita someterse a agujas, radiación ni esfuerzo físico. En un periodo relativamente corto podemos obtener una valoración inicial que nos indica si debemos mantener la vigilancia preventiva o si es necesario referir al paciente a un cardiólogo para estudios adicionales”, explicó Rivera.
La prueba utiliza inteligencia artificial para analizar variaciones muy pequeñas en el tiempo que transcurre entre un latido y otro. Estos cambios, conocidos como variabilidad de la frecuencia cardíaca, contienen información sobre la interacción entre el corazón y el sistema nervioso autónomo.
Mediante un algoritmo especializado, el sistema identifica patrones que pueden relacionarse con una posible isquemia miocárdica, una condición que ocurre cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre y oxígeno.
La herramienta no emite por sí sola un diagnóstico definitivo ni sustituye la valoración médica. Su función es actuar como un tamizaje inicial para identificar cuáles personas podrían necesitar una evaluación cardiológica más profunda.
Una tecnología con presencia internacional
Según explicó Rivera durante la actividad, esta herramienta ya se encuentra disponible o ha sido implementada en mercados como Israel, Estados Unidos, Suiza e India.
La tecnología cuenta además con antecedentes regulatorios y clínicos internacionales y la aprobación de la FDA de los Estados Unidos. El sistema ha sido evaluado en estudios publicados en revistas científicas cardiovasculares y dispone de autorizaciones y registros sanitarios en diferentes países.
El estudio publicado en el Journal of the American Heart Association, analizó el desempeño del método en más de mil participantes. De acuerdo con los resultados reportados, cuando el resultado es negativo, existe una alta probabilidad de que la persona evaluada no presente la alteración investigada. Sin embargo, Cuando la prueba muestra un resultado positivo, la recomendación es acudir a un especialista en cardiología para realizar una estratificación de riesgo y determinar si son necesarios otros estudios, aún si la persona se siente o se ha sentido bien.
“Esta no es una herramienta para sustituir al médico. Es una herramienta para llevar a la persona al médico antes de que ocurra una emergencia o muerte súbita. La inteligencia artificial puede ayudarnos a detectar señales que no siempre son visibles durante las etapas iniciales de la enfermedad”, señaló Rivera.
Los hombres consultan menos
Uno de los principales grupos de interés para esta evaluación son los hombres mayores de 40 años, particularmente aquellos con antecedentes familiares, hipertensión, diabetes, obesidad, colesterol elevado, tabaquismo, sedentarismo o altos niveles de estrés.
Rivera explicó que muchos hombres tienden a posponer sus chequeos médicos y solamente buscan atención cuando el dolor, la falta de aire u otro síntoma comienza a limitar sus actividades.
Esta conducta puede ser especialmente peligrosa en las enfermedades cardiovasculares, debido a que un porcentaje importante de los eventos graves y de las muertes súbitas se presenta en personas que no habían experimentado señales de alarma.
“Los hombres acostumbramos preocuparnos por el trabajo, por producir y por garantizar que a nuestras familias no les falte nada. Pero muchas veces dejamos nuestra propia salud para después, incluso las responsabilidades laborales y el éxito profesional están por encima de la salud en el caso de los hombres”, manifestó Rivera.
Impacto para las empresas
La herramienta también podría incorporarse dentro de programas empresariales de prevención y salud ocupacional.
En el caso de ejecutivos, trabajadores especializados o personas que desempeñan funciones críticas, un evento cardiovascular inesperado puede afectar tanto a la familia como a la continuidad operativa y al valor económico de la empresa. Durante su presentación, Rivera destacó que la muerte súbita de un CEO o de otro alto ejecutivo puede provocar movimientos de hasta aproximadamente un 15% en el valor de mercado de una compañía, especialmente cuando el líder concentra conocimiento estratégico, relaciones comerciales y capacidad de decisión.
“Perder a un CEO, un director financiero o un ejecutivo clave no es solamente una tragedia humana. Puede comprometer la continuidad del negocio, debilitar la confianza del mercado, interrumpir decisiones estratégicas y afectar los estados financieros. Proteger la salud cardiovascular de quienes lideran una empresa es también una medida de gestión de riesgos y protección del patrimonio corporativo”, explicó Rivera.
Además, las enfermedades cardiovasculares generan incapacidades prolongadas, consultas médicas frecuentes, ausentismo, disminución del rendimiento laboral y costos crecientes para las organizaciones y el sistema de salud.
En el caso de ejecutivos, trabajadores especializados o personas que desempeñan funciones críticas, un evento cardiovascular inesperado puede afectar tanto a la familia como a la continuidad operativa de la empresa.
Rivera indicó que las organizaciones pueden comenzar con evaluaciones dirigidas a grupos de mayor riesgo, medir los resultados y posteriormente ampliar el programa.
La accesibilidad y la corta duración de la prueba facilitarían su aplicación en empresas, clínicas y campañas de prevención, sin requerir procedimientos complejos ni extensas interrupciones de la jornada laboral.
Inteligencia artificial al servicio de la prevención
El crecimiento de la inteligencia artificial en medicina está permitiendo analizar información fisiológica que anteriormente resultaba difícil de interpretar a gran escala.
Estos sistemas pueden reconocer patrones y asociaciones que complementan el criterio médico y ayudan a priorizar la atención de las personas que presentan señales de mayor riesgo.
Sin embargo, su implementación debe acompañarse de protocolos clínicos, consentimiento informado, protección de datos personales, referencia médica y seguimiento adecuado.
“La tecnología tiene valor cuando se traduce en una acción concreta. Un resultado positivo debe llevar a una valoración cardiológica. Un resultado negativo debe motivar a la persona a continuar cuidándose y a repetir sus controles cuando corresponda”, afirmó Rivera.
La presentación realizada durante el Desayuno Ejecutivo de La República puso sobre la mesa una pregunta relevante para personas, familias y empresas: cuánto puede cambiar una vida cuando el riesgo cardiovascular se identifica antes del primer síntoma.
La respuesta no depende exclusivamente de la inteligencia artificial. También requiere educación, decisiones oportunas y una mayor disposición de los hombres a cuidar su salud con la misma responsabilidad con la que procuran proteger a sus familias.
El médico planteó que la prevención debe comprenderse como una responsabilidad familiar y empresarial y no únicamente como una decisión individual.
“Los hombres nos preocupamos para que a nuestras familias no les falte nada, queremos ser exitosos profesionalmente. Hagámonos esta prueba para no ser nosotros los que les faltemos a nuestras familias y los que provoquemos un impacto negativo en esa empresa donde trabajamos y donde tantas familias dependen de nosotros”, concluyó el Dr. Rivera.