Nuestro ejército es la razón
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La defensa de la paz constituye ya parte de la identidad de los costarricenses, quienes tomamos la responsabilidad de representar con inteligencia esta postura en un mundo plagado de conflictos.

Nuestro ejército es la razón

Tan solo dos días antes de la Navidad, René Castro, canciller de la República, confesó a este periódico, “prefiero respirar hondo antes que conformar un ejército”. Su postura, en ese entonces, parecía más cauta y consecuente con la posición histórica de Costa Rica en cuanto a su compromiso con la paz, como representante de nuestro pueblo ante el planeta. En este sentido, resultan lamentables las declaraciones de Castro en una entrevista con radio Nederland el miércoles pasado, tras su comparecencia en La Haya ante la Corte Internacional de Justicia, donde el país intenta defenderse de la invasión nicaragüense en Isla Calero. “Fuerzas externas nos están obligando a considerar posturas históricas nuestras”, comentó Castro, refiriéndose al pacifismo que ha caracterizado durante más de medio siglo a nuestra nación. La defensa de la paz constituye ya parte de la identidad de los costarricenses, quienes, gracias al impulso de don Pepe Figueres al abolir el ejército, tomamos la responsabilidad de representar con inteligencia esta postura en un mundo plagado de conflictos. Pese a las incitaciones y el desprecio ominoso a la civilidad por parte del gobierno nicaragüense de Daniel Ortega en sus intentos por desviar el río San Juan, nuestra diplomacia debe actuar con sagacidad y prudencia para demostrar y agotar todas las vías del derecho internacional ante la agresión a la que hemos sido sometidos. La lenta respuesta internacional no debe impulsarnos a la desesperación, a soluciones ficticias y dolorosas, a un retroceso en nuestros avances como una sociedad más educada, consciente de las atrocidades de la guerra y de lo estéril que resulta condenar la vida de nuestros hijos a la muerte.

Nuestro ejército es la razón que tenemos en este conflicto, es la fortaleza de luchar por lo que creemos, en este momento de dura prueba, demostrar que la paz es superior a la muerte, que los recursos que otras naciones desperdician en armamentos, bien han sido utilizados en la educación de los costarricenses, quienes hoy debemos defender a nuestro país con el conocimiento y la conciencia.

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