Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Viernes 10 Febrero, 2012


Me parece que no calza en el caso específico de Pérez Zeledón, brillante líder invicto del Torneo de Verano, que un equipo sea el reflejo de su director técnico, porque hemos visto por la TV, a un equipo generaleño ordenado y disciplinado tácticamente, lo contrario a lo que fue Mauricio Wright en su etapa como jugador, un rebelde de los sistemas tácticos.
Mauricio es sin duda un tipo inteligente y su forma de dirigir es bien particular; lo demostró con Brujas a quien hizo monarca con una manera de llevar el grupo que siempre me llamó la atención. Estuvimos en el Cuty Monge en muchos juegos de los hechiceros y escribimos notas, crónicas y columnas alabando y cuestionando la forma de trabajo de Wright, de quien siempre rescatamos por un lado su estilo para dirigir el equipo en la cancha, tranquilo, sereno, sentado, sin libretas ni gritos, dando a entender que ya sus discípulos habían recibido las instrucciones en los entrenamientos y en las pizarras y de última hora, poco había que cambiar, lo contrario a la mayoría de sus colegas, que parecen leones enjaulados, caminando de un lado a otro en su zona de demarcación, pegando gritos y cambiando en su libreta de trabajo el plan original.
No hemos visto personalmente un solo partido de los guerreros del sur, y no sé a ciencia cierta si esto que estoy diciendo de su estratega, cambió. Para mí es uno de los puntos fuertes de Wright, su comportamiento en la cancha.
Lo que le critiqué algunas veces, quizá injustamente, era una tendencia que tenía a “desaparecer” jugadores. Por ahí, por ejemplo Keylor Soto, que juega de nuevo bajo su mando en Pérez, era titular de los brujos en tres o cuatro fechas y luego desaparecía seis o siete partidos. Igual otros jugadores.
Se debe suponer que estas variantes tan radicales se podían dar por razones ajenas al juego y quizá por problemas a lo interno del grupo; en Brujas, don Mauricio pocas veces dio largo trecho a una misma formación y las ausencias no eran mayoritariamente por lesiones o suspensiones. Este era, según mi criterio, un punto negativo en su gestión.
En Pérez Zeledón hasta la fecha, solo ha ordenado las variantes lógicas en cualquier equipo; mantiene una estructura básica, un esqueleto en su formación que ha dado exquisitos frutos y que en lo personal me ha sorprendido. Nunca creí que Pérez Zeledón tuviera este arranque tan prodigioso.

[email protected]