Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Viernes 14 Agosto, 2009



O metemos todos, y digo todos, la jupa en un congelador y por bastante rato o nos lleva el diablo.
Al calor de la paliza, la prensa deportiva nacional se ha visto inundada de 4 millones y medio de nuevas alineaciones. El gran porcentaje de la crítica se centra en que se debe cambiar la alineación, que hizo falta fulanito y que hay que llamar a zutano. A varios perencejos que alinearon contra Honduras se les acabó el Mundial.
Bueno, nosotros hicimos lo mismo.
Escribimos el miércoles, cinco minutos después de que terminó el partido, que hizo falta un volante de marca. Ahora, en frío, no se si faltó uno o nueve y se me ha olvidado a “posteriori”, como a la mayoría de los comentaristas, lo que escribimos el mismo miércoles, una noche antes de que se jugara el partido.
¡Qué le teníamos pánico a Honduras!
¡Más miedo o pavor que a México y Estados Unidos!
Si presagiamos la derrota; si la presupuestamos…
¿Por qué cuestionarla?
Por la paliza, desde luego; por lo humillante que resultó; por el baile, por las facilidades brindadas al opositor.
La derrota duele, pero el 4-0 frustra, desgasta, desmotiva.
De ahí la relevancia de que nos enfriemos todos y entonces, con las emociones congeladas, cada actor de este drama que aún tiene guion para dar un final feliz, rece su propio “Yo pecador”, reconozcan sus pecados que han sido generosos en todos los ámbitos: dirigenciales, técnicos, futbolísticos y periodísticos y se trabaje para corregirlos; para rectificarlos.
Desde luego que Rodrigo Kenton es el principal protagonista, se le están cayendo los pergaminos y no escuchamos su “mea culpa”. Honduras no nos aplastó porque la Selección Nacional entrenó siete días en lugar de diez. Excusa barata, de la que se aferra Eduardo Li para justificar lo injustificable.
A don Rodrigo se le extravió el camino, se le perdió la brújula; se le cayó el mapa y entre todos, con crítica sana y no destructiva, debemos apoyarlo para que se vuelva a instalar en la corriente del éxito. Claro, él debe poner de su parte y básicamente cambiar su discurso.
Ojalá aproveche sus credenciales de analista de FIFA para que precisamente, analice el caos de sus formaciones, de sus últimas convocatorias y se refresque y revitalice.
El primer paso hacia un nuevo éxito es que acepte sus errores; de lo contrario, no hay arranque.
Reconociendo, como muchos, que la zona defensiva ha sido el punto débil de la “Sele”, debemos darle crédito también a la “excusa” de Harold Wallace, de que si se hunde el equipo es porque se hundieron los 11 y no solo cuatro o cinco, punto controversial que da al cuerpo técnico extenso material de trabajo.
Y por favor, no nos consolemos con el mediocre testimonio de que todavía en la hexagonal vamos de primero, porque, con ese pensamiento tan mediocre, podemos terminar fuera del Mundial.

[email protected]