Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 30 Mayo, 2015

La táctica es vieja y fue copiada en Costa Rica por quien fuera eterno presidente del Comité Olímpico Nacional (CON), hasta que alguien se le paró.

De lo que se trata, en el caso del olimpismo, es de crear federaciones y asociaciones de todo: de trompos, de jupas, de tablero, de fútbol gay, de bolitas, de globos y otorgarles derecho a voto en las asambleas. El CON les financia la actividad, le da una beca a Belice al jerarca de esa federación y prácticamente “le compra su voto”. El día de la asamblea, el presidente barre en la votación y se reelige eternamente, porque en cuatro años de ejercicio mantiene estos votos y crea nuevas federaciones bajo el mismo sistema. Por ejemplo: basquetbol de playa o softbol de volcán.
En la FIFA, Joseph Blatter lo que hace es que, según él, democratiza el fútbol y llena de dólares a pequeñas naciones, archipiélagos e islas con el fariseísmo de que están desarrollando el balompié. Igual invitan a los presidentes de esa federaciones a que comparten las migajas de la vida de reyes que ellos llevan y también compran sus votos.


En la Asamblea de FIFA de este viernes en Zúrich, en la que el anciano jerarca suizo fue reelecto en presencia de su novia 30 años menor, el canasto del poderosísimo zar se llenó de votos de países que en el concierto del fútbol mundial no son absolutamente nada.
Una zancadilla a la ley que deja enormes dividendos.
La moral a la m… y que siga la fiesta.
No deja de ser denigrante dentro del drama que padecen los dirigentes de FIFA encarcelados, que pocas horas después de un suceso de supuesta corrupción que estremeció el planeta fútbol, su máximo jerarca haya sido reelecto como si nada. Unas bombetas que reventaron por ahí, unos pocos actos de rebeldía, tímidos señalamientos, pero en el cierre, el triunfo inapelable del sistema. De un sistema corrupto que repite su victoria pocas horas después de que pudo derrumbarse.
El mundo está a la espera de acontecimientos. Esto apenas se inicia, dijeron las autoridades judiciales en Estados Unidos. Le deseamos a don Eduardo Li la mayor de las suertes y ojalá pueda salir bien librado de este suceso, pero en cuanto a Blatter, aceptar la reelección es un desafío a los fiscales que andan a la caza de pruebas, en el sentido de que quien naba debe, nada teme. En esto, hay que aplaudir la osadía o el cinismo de este señor.

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