Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 27 Enero, 2014

¿Qué pretendía Jorge Luis Pinto con ese picadillo de papas y ensalada de frutas que presentó en Chile y Los Angeles?
Conociendo de su honestidad profesional y responsabilidad laboral, resulta imposible siquiera suponer que el técnico de la Selección Nacional quiso demostrarle a sus propios discípulos —a los desencanchados—, que no están preparados al menos por ahora para ser mundialistas.
Cuando después de la goleada en Chile, el entrenador colombiano manifestó que quedó comprobada la falta de ritmo de varios de sus jugadores, nació de inmediato la interrogante de la que escribimos el pasado viernes.


Si Pinto sabía, como lo sabía, que jugadores como Carlos Hernández, Marco Ureña, Christopher Meneses, Jonathan McDonald, Roy Miller y otros, estaban fuera de ritmo... ¿por qué los llamó, los puso y luego se queja de esa limitante?
Volvemos entonces al inicio de esta columna.
¿Quería Pinto liquidarlos; eliminarnos de Brasil y quedar con la conciencia tranquila? Yo no creo en esto jamás.
Pero sí me parece contradictorio y hasta injusto, que el técnico de la Tricolor razone una debacle como la de Chile por la falta de ritmo de sus pupilos.
Este par de fogueos en Chile y con Corea del Sur no sirvieron para nada y se habla mucho del prestigio que pierde la Selección Nacional con resultados tan negativos, pero nadie habla del prestigio personal del director técnico.
Hay fuertes rumores y hasta publicaciones de que la dirigencia peruana anda en procura de fichar a Jorge Luis Pinto después del Mundial. Nuestro técnico es cotizado en Brasil, Colombia y Perú que conocen de sus trabajos y hazañas. Entonces, salir apaleado de Chile no fue un buen negocio para el estratega colombiano.
De manera que en general, nadie del entorno del seleccionado criollo ganó nada con esta corta y desastrosa gira, que para desgracia nacional se agravó o aumentó con la severa lesión de Bryan Oviedo, quizá nuestro mejor jugador en la eliminatoria, que queda con muchas posibilidades de no poder recuperarse a tiempo para Brasil, de manera que aquello de que tras de cuernos, palos, calza perfectamente a lo interno de la Tricolor.
Cierro con una opinión muy personal: no creo, ni por asomo, que en esta gira tan negativa, un solo jugador de los que llamó Pinto, se haya subido o bajado del vuelo a Brasil. Ese menjurje lo hace la prensa deportiva local.

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