Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 27 Abril, 2013

“Mi nombre es Edgardo Fonseca Zúñiga y soy gran aficionado al fútbol alemán y en especial al Borussia Dortmund con el cual simpatizo desde que visitó nuestro país en 1994 para disputar la Copa KLM.
Particularmente recuerdo grandes estrellas como Stéphane Chapuisat, Matthias Sammer, Michael Zorc y Karl Heinz Riedle, jugadores que años después levantaron la ‘Orejona’ en un soberbio partido contra Juventus en München.


En los últimos años he sido testigo del acaparamiento mediático que la prensa realiza sobre Barcelona y Real Madrid, proclamados 'los mejores del mundo'.
Inclusive siento que los intereses mediáticos llegan a ser tan fuertes que la final 'soñada' para la UEFA y sus patrocinadores viene a ser un Barca-Madrí brillante, espectacular y generador de mucho billete.
Tan grande se vuelve esta maquinaria publicitaria que los superclásicos españoles se venden al por mayor, esto con el pesar de muchos aficionados quienes protestan como su fútbol es ahora más una mercadería que un deporte. Así por ejemplo la barra de Sevilla en partido contra Levante llenan la cancha del Sánchez Pizjuán con pelotas de tenis con el canto: ‘Estamos hasta las pelotas de Barca-Madrí’.
Entonces, la Bundesliga, perfectamente organizada, con equipos con solidez financiera, que distribuye sus derechos de televisión, donde cada equipo cuenta con cuatro o cinco seleccionados y los estadios promedian entre 50 y 60 mil aficionados cada fin de semana demostró la superioridad sobre una Liga de las Estrellas con equipos en crisis financiera y en donde juegan 2 contra 18, haciéndola aburrida. Así la primera no cuenta con el boom mediático de tener a un Messi o un Ronaldo pero tiene a un Bayern München y a un Borussia Dortmund, equipos antes que jugadores, instituciones antes que individuos.
Entonces los equipos aclamados como ‘los mejores del mundo,’ fueron apabullados, masacrados, bailados y goleados por equipos que a juicio de muchos no se consideraban favoritos.
Conclusión, ni Messi ni Ronaldo ni lo que tanto deseaba UEFA para llenar sus arcas, los protagonistas fueron Lewandowsky, Reus, Müller, Roben... y el mejor de todos el fútbol, el verdadero fútbol ese que es efectivo, gustoso y puro, ese que no necesita vender millones de camisetas, ni estar plagado de balones de oro, ni tener técnicos bocones, ni jugadores casados con ‘cantantes,’ ni modelos de calzoncillos, ni turistas japoneses en sus estadios”.

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