Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 26 Agosto, 2009



Nadie me saca de la cabeza que las goleadas que recibieron Liberia Mía y Herediano envenenaron el entorno previo del juego de Costa Rica en Honduras.
Los ticos somos muy analíticos y poco nacionalistas, lo que es ventaja para ciertas situaciones, pero desventaja en otras.
Como lo escribimos en su momento, los costarricenses le metimos al vestuario de la Selección Nacional antes del juego en San Pedro Sula, todas las dudas posibles y le restregamos en la cara a algunos jugadores, sobre todo los de zona de retaguardia, la etiqueta de mediocres, malos, flojos y coladeros, para no escribir la palabrita del “animalito”.
Si a Freddy Fernández, durante más de una semana, 4 millones de personas le gritan que no sirve para nada, puede que llegue a creérselo y a la hora buena, jugará con desconfianza.
Agréguele a la receta el principal ingrediente: que Costa Rica va a enfrentar a un rival que tiene un mejor fútbol, como es el caso de Honduras y termina el almuerzo.
Pues bien: estamos hoy en situación idéntica o “más pior”.
De cara al partido contra México, ahora los costarricenses sumamos, las goleadas a Liberia Mía y al Herediano; más el 4-0 a la Sele: más el 2-0 del Cruz Azul al Saprissa, que dicen los comentaristas, pudieron ser seis; más el pobre desempeño de nuestros equipos en el gris campeonato.
¡Qué hacemos!
¿Volvemos a inundar el entorno de la Selección Nacional de basura o, aunque sea de mentirillas, nos hacemos un poco más mexicanos y catrachos y nos volvemos nacionalistas, por lo menos para ayudar a Rodrigo Kenton y a los jugadores sacar los dos partidos que siguen?
Nos estamos jugando en 180 minutos la asistencia a un Campeonato Mundial, no importa, por ahora, que sea a cumplir con los tres partidos de trámite.
Tenemos toda la vida para seguir criticando.
Tenemos mucho tiempo para continuar hablando de las miles de falencias.
Todos sabemos, excepto los fanáticos y los personajes interesados en defenderlo, para mantener “las chambas”, que nuestro balompié es de escaso nivel, simple y llanamente porque funciona en la zona de más baja calidad futbolística de la FIFA.
Todos tenemos nuestros jugadores favoritos.
Todos queremos a fulano y zutano en la tricolor y que saquen a perencejo.
Todos queremos muchas cosas.
Pero, todos queremos que Costa Rica participe en su tercer mundial consecutivo.
Entonces: guardemos los rifles.
Pospongamos la batalla.
Ayudemos, cada uno desde su propia trinchera (y que se nos perdone el lenguaje bélico), al grupo que fue convocado el pasado lunes, a sacar la tarea.
Absolutamente nada hacemos hoy pidiendo a Fonseca y sacando a Saborío; todo lo contrario; estimulemos a Alvaro, y a Froylan, y a Ricardo para que lleguen al juego contra México, revitalizados por corrientes de opinión positivas y favorables que les ayuden a un mejor rendimiento.
No seamos, aunque sea por un ratito, nuestros propios destructores.

[email protected]