Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 8 Diciembre, 2014

Lo que une a tres obras son sus víctimas: mujeres adolescentes bellas y queridas. ¿Reflejo de la realidad? Para reflexionar


Nola Kellerman, Laura Palmer y Rosie Larsen

Casi nada es más entretenido que entusiasmarse con una novela y devorarla con fruición. O engancharnos con una serie y no perderse ningún capítulo.
Hace unos meses me dediqué a acompañar a Marcus Goldman, personaje principal de la novela “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, en su intensa búsqueda, a través de 660 páginas del verdadero asesino de Nola Kellerman.


La bellísima y encantadora quinceañera aparece muerta en la pequeña ciudad donde vive. Corre el año 1975 y en Aurora, localidad de New Hampshire, todos se indignan pero el crimen queda sin resolver. Pasarán más de tres décadas para que el joven Marcus reinicie la investigación. En el camino hay muchas pistas falsas; todos y cada uno de los personajes parecen ser el asesino en algún momento; finalmente el que menos se espera es el culpable. Clásica policial.
Policial y de culto es la serie Twin Peaks. En el pequeño pueblo homónimo, en el otro extremo de los Estados Unidos, una jovencita aparece muerta. El agente especial Dale Cooper, joven, agradable y excéntrico guiará la investigación.
Fui fan de la serie cuando se estrenó en 1990. A inicios de esa década la televisión no tenía la calidad ni las exigencias del cine. “Twin Peaks” revoluciona el medio de la pantalla chica gracias al talento de sus creadores Mark Frost y David Lynch. La estética bizarra que define a la serie lleva la firma de Lynch.
Como claramente explica Jorge Carrión en su libro “Teleshakespeare” desde 1958, año en que Hitchcock ganó el Festival de cine de San Sebastián con “Vértigo” y el Globo de Oro por su programa de tele “Alfred Hitchcock presenta”, pasaron 33 años para que, nuevamente, un director de cine reconocido y galardonado, ganara un Globo de Oro. Y ese, justamente, fue David Lynch por su original y colorida serie.
Muy lejos de los colores fuertes, pero rompiendo esquemas y convirtiéndose en otro programa de culto, “The Killing” también relata la búsqueda de un asesino. Al igual que en “Twin Peaks” la víctima es una adolescente, Rosie Larsen. Y aunque la acción no transcurre en un pequeño pueblo sino en Seattle, una gran ciudad, ambas series se desarrollan en el estado de Washington, conocido como la puerta a Alaska.
El frío, la neblina y la lluvia acompañan a la detective Sarah Linden, una mujer común, sin los falsos afeites que suelen “embellecer” a las policías de ficción.
Veena Sud, que como creadora, guionista y productora ya había alcanzado el éxito con “Cold Case”, esta vez recrea y reinventa la serie original danesa “Fobrydelsen”, que tuvo muchísimo éxito en la Europa sajona.
La novela y las series cumplen con el esquema del género policial con una excelencia que atrapa. El que busca la verdad puede ser un escritor, un detective, hombre o mujer. El lugar en el que suceden los hechos puede estar en el Este o el Oeste; ser una aldea o una metrópolis. Las imágenes pueden ser excéntricas y coloridas o industriales y grises.
Lo que en verdad une a estas tres obras son sus víctimas: mujeres adolescentes bellas y queridas por su entorno. ¿Reflejo de la realidad? Para reflexionar.

Claudia Barrionuevo

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