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Jueves 17 Noviembre, 2011

No hay peor sordo que el que no quiere oír

No me sorprendió la reacción del diputado Manrique Oviedo del PAC a la excelente comparecencia de la Ministra Anabel González ante la comisión del Congreso que analiza el proyecto de ley que entre otras cosas pretende gravar a las empresas que utilizan el Régimen de Zonas Francas.
El Diputado, de la misma forma, ha intentado descalificar a dos ex Ministros de Comercio Exterior, al ex Ministro y Presidente de Cinde así como a cámaras, expertos y a las empresas mismas. El Jefe de fracción del PAC dijo: “La Ministra utiliza argumentos ya conocidos que son falaces, como si lo mejor fuera convertir al país en una zona franca”.
Un viejo truco, cuando no se tiene la razón, es intentar descalificar a quien la tiene, atacándolo con calificativos personales. El Diputado Oviedo demuestra que no le interesa conocer la verdad ni conocer las bien meditadas declaraciones de la Ministra y exfuncionaria de la Organización Mundial del Comercio. Simplemente las califica como “mentiras”, argumento que ha utilizado a lo largo de esta discusión para intentar hacer lo mismo, descalificar a las demás personas que piensan en el bien del país (lo que debería ser la preocupación primaria del Diputado) y minimizar el daño que se le podría ocasionar al Régimen de Zonas Francas que tan extraordinarios resultados y aportes ha dado a Costa Rica durante las últimas décadas, y que resumo con una pregunta: ¿dónde estaría el país sin haber tenido zonas francas en los pasados 30 años? Nos enfrentamos ante un jefe y una fracción del Congreso que insisten en estos impuestos por posición ideológica y evidentemente dogmática, lo que atenta contra el modelo mismo de desarrollo del país, seleccionado en su momento para reemplazar el de sustitución de importaciones que ya se había agotado, modelo que se ha venido refinando para atraer mejores empresas con mayor valor agregado y que beneficien aún más a nuestra economía y nuestra sociedad.
El mayor problema de estas actitudes es que ignoran la realidad, y en este caso: los devastadores efectos de la pérdida de competitividad de nuestro país. Costa Rica está obligada a ser más competitiva, si quiere desarrollar a su pueblo.
Por ideología y dogmatismo se puede arruinar un modelo exitoso y su impacto en nuestra sociedad y economía. Por ejemplo, los encadenamientos productivos que han permitido al país la creación de alrededor de 470 pymes que exportan a esas empresas de Zonas Francas aproximadamente $1.080 millones anuales. ¿Cuál es el modelo que propone el PAC para crear un mercado tan importante para nuestras pymes, sin Zonas Francas y sus empresas?
Esta ya ni siquiera es una discusión sobre impuestos, sino de modelo de desarrollo. Las Zonas Francas y las empresas que ahí funcionan han sido uno de los motores del empleo, exportaciones, encadenamientos, mejores salarios, transferencia de ciencia y tecnología, de investigación y desarrollo.
Nadie, actuando en defensa de los mejores intereses del país, puede negar que deba ser la base que deberíamos continuar, proteger e incentivar para que Costa Rica logre un salto cuantitativo y cualitativo.
¿Cual será el modelo del PAC y de su jefe de fracción?

Luis Gamboa Arguedas