“No es lo mismo verla venir…
A gobierno no se llega a aprender a “verla venir” se llega sabiendo a “bailar con ella”
A gobierno no se llega a aprender a “verla venir” se llega sabiendo a “bailar con ella”
…que bailar con ella”. Esta frase la expresaron recientemente dos actores importantes de nuestro país. Se la oí decir a Jorge Luis Pinto, DT de la Selección de Fútbol, hace un mes, antes de partir al Mundial Brasil 2014. Más recientemente la emitió Luis Guillermo Solís, presidente de la República. Empero, en ambos casos, contextualizada diferente.
Cuando Pinto la dijo, en mi programa Noche Sin Tregua, fue para hacer referencia de que sabía lo que estaba haciendo. Se la dirigió a aquellos de la prensa que criticaban su trabajo, desconociendo lo que él hacía, dijo: “No es lo mismo verla venir que bailar con ella. A veces a uno lo ven a la distancia. Yo lo veo en las manos, los tengo, los entreno, los pongo a correr y defino la táctica”. Así, daba muestra de su conocimiento, de tener una hoja de ruta definida y de su control sobre el grupo.
Diferente el uso que el Sr. Presidente hizo de la tradicional frase, fue en un sentido de “mea culpa”, planteando desconocimiento y límites en las capacidades de gobierno; algo validó en campaña electoral, pero no al momento de ejercer el cargo, pues genera dudas e intranquilidad. La complemento con una verdad de Perogrullo: “Obviamente, no es lo mismo ser presidente que ser aspirante a presidente, o presidente electo”.
Personalmente me preocupa y molesta que este tipo de manifestaciones se puedan emitir cuando en campaña electoral se dijo conocer con detalle los problemas nacionales, algunos lo ven como una muestra de humildad, yo como incapacidad. Más cuando viene de un partido como el PAC, que tiene tres periodos previos de gobernar desde la Asamblea Legislativa, con significativa representación, siendo muy críticos de lo que se ha venido haciendo en el país, en campaña propusieron y dijeron saber hacer el cambio.
Costa Rica no está para experimentar, está para implementar. Son suficientes los estudios que sea han realizado por décadas, no podemos continuar en una “comisionitis aguda” sobre temas ya estudiados, de los que de sobra sabemos los padecimientos y tenemos el diagnóstico, en otros gobiernos se han hecho, lo que requerimos es acción.
Las comisiones no tienen cuerpo que patear, ni alma que condenar, quienes son ministros o presidentes ejecutivos deben tener claro a qué llegan al gobierno, deben tener la ruta correspondiente para el sector o la institución que se les encomienda. No deben perder tiempo, más cuando es el recurso más valioso que un gobernante tiene y no lo puede desperdiciar.
Para gobernar se requieren habilidades, unas aprendidas y otras innatas, no en balde Napoleón decía que “todo el secreto de gobernar consiste en saber cuándo es necesario quitarse la piel de león para ponerse la de zorro”, a lo que agregaría que el zorro no solamente es hábil, sino que sabe lo que hace porque conoce el terreno.
El Ministro de la Presidencia, por ejemplo, no puede decir que hasta ahora se están dando cuenta de las cosas que “están bajo nuestro control”. A gobierno no se llega a aprender —a “verla venir”— se llega sabiendo —a “bailar con ella”— porque la determinación de las decisiones son trascendentales. Más cuando las acciones apremian porque el futuro es mañana y como afirmó el novelista francés Víctor Hugo, “el futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo