No caiga en la trampa del “demasiado amable”
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No caiga en la trampa del “demasiado amable”

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Nadie quiere ser el malo. Pero para un líder, ser demasiado amable puede ser ineficaz e irresponsable cuando hay que tomar una decisión difícil. No caiga en las siguientes trampas de “demasiado amable”:

1. Evitar la confrontación. A veces, una contratación nueva simplemente no puede dar el ancho. Dejar que el empleado siga haciendo agua es discutiblemente más cruel que despedirlo. Sea amable, pero claro. Ayude a que esta persona haga la transición a algo en lo que pueda tener éxito.

2. Volverse el felpudo. Si es demasiado amable (con gente que no cumple fechas límites o que no hace su trabajo), la gente se aprovechará de usted. No tiene que ser severo para que lo respeten, pero debería hacer que su organización esté a la altura de ciertos estándares.

3. Esquivar la introspección. Véalo como ser “demasiado amable con usted mismo”. Enfrente las duras verdades respecto a usted mismo y dé a sus empleados espacio para que también compartan retroalimentación. Obtendrá una valiosa perspectiva y madurará como líder.

Para administrar su tiempo, dele seguimiento
Si a veces no tiene idea adónde se fue el día, o si no puede estimar con precisión cuánto tiempo tardará en una tarea, intente llevar una bitácora. Descomponer el día en categorías (como crecimiento personal, obligaciones laborales centrales, trabajo administrativo, etc.) será más fácil que llevar un registro de cada tarea.
También podría dividirlo por corto plazo, largo plazo y tareas urgentes, o por prioridades alta, media y baja.


Si es una persona a la que le gusta escribir en papel, cree un gráfico para dar seguimiento a su tiempo y actualícelo al final de cada día. Si se inclina más por lo digital, hay distintas aplicaciones que pueden hacer las cuentas por usted.
De cualquier forma, al final de un par de semanas tendrá un panorama claro.


Reduzca los errores y mejore la calidad
Los clientes de ahora tienen miles de puntos para ventilar sus quejas por mal servicio o productos defectuosos. Y dado que en la mayoría de las industrias los ciclos se han achicado, la probabilidad de errores ha aumentado. Para evitar problemas, la preocupación por la calidad debe incrustarse en la cultura de la compañía.
Hacerlo requiere clara comunicación en todo nivel. Los ejecutivos tienen que enfatizar la importancia de la calidad al evaluar a los empleados y al anunciar iniciativas nuevas.
Los gerentes deberían discutir con sus equipos, regularmente, procesos para mejorar la calidad. Se debe fomentar que los empleados se responsabilicen mutuamente, y deben sentirse cómodos para vociferar inquietudes sobre violaciones a la calidad.

TEMAS DE CONVERSACIÓN

Poner al equipo de buen humor tiene beneficios
Equipos de tres integrantes con al menos uno de buen humor fueron más de dos veces más propensos a resolver colectivamente un misterio de asesinato que los equipos donde todos los integrantes tenían humor neutral, según un experimento realizado por Kyle J. Emich, de la Universidad Fordham. Esto es porque la gente que está de buen humor tiene más probabilidad de buscar información de otros y compartir su propio conocimiento.

Es más probable que rechace jerarquías si no se siente atractivo
A los participantes de una investigación que se les pidió que escribieran sobre un incidente donde se sintieron físicamente atractivos se mostraron casi 50% menos propensos a donar su compensación de $50 al movimiento Ocupa que la gente condicionada para que se viera ella misma como poca atractiva, dicen Peter Belmi y Margaret Neale, de Stanford.
Cuando la gente cree que es atractiva, considera que pertenece a una clase social más alta, percepción que resulta en tomar una visión más favorable respecto a la desigualdad.

Editora: Melissa González

[email protected]

@mgonzalezLR


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