Enviar
Miércoles 18 Junio, 2008

¡No a convertir La Sabana en un parqueo!


Mucha gente ha externado una enorme preocupación en cuanto a que la cantidad de espacios de estacionamiento que necesitará el nuevo Estadio Nacional vaya a convertir La Sabana en un enorme parqueo. ¡Tienen razón de preocuparse!
El proyecto original del estadio tenía el estacionamiento subterráneo. Se ubicaba, en varios niveles, debajo del edificio y de la cancha de fútbol anexa. Su capacidad, acorde con el número de espectadores previsto, era de 2.500 vehículos. Se proyectó bajo la superficie porque se conocía perfectamente el impacto negativo enorme que, por encima, causaría al Parque Metropolitano y que no sería aprobado por no cumplir con la ley de protección a este espacio. Sin embargo, por razones económicas y a última hora, esta construcción subterránea hubo de suprimirse.
Como no se podía disponer de más terreno del parque y no se permite construir un estadio que no cumpla con los requisitos de parqueo, hicieron la siguiente propuesta. Acomodar únicamente 325 autos, a nivel del suelo alrededor del edificio, y el resto en terrenos cercanos pertenecientes a alguna institución pública y con la que se pudiera negociar el que se habilitaran para ese fin.
La situación expuesta genera el problema. La regulación de construcción exige para la capacidad de espectadores del nuevo Estadio Nacional un estacionamiento con una superficie de cinco hectáreas. Por lo tanto, hay un faltante de cuatro hectáreas al descontar el espacio de los 325 autos ubicados en la periferia del edificio. Pero, más grave aún, esa regulación de construcción es muy vieja y no contempla el aumento en la proporción de vehículos por habitante que se ha dado en el país, por lo que el espacio necesario real de parqueo podría llegar a ser hasta de 15 hectáreas. Toda esa superficie no satisfecha debe ser suplida en los terrenos que se piensa negociar con las instituciones públicas. Terrenos que, por regulaciones de construcción, no deben quedar a más de 200 metros de los accesos del estadio. No parece existir en las cercanías esa cantidad de propiedades ociosas. Tampoco parece plausible que instituciones públicas, de tenerlas, estén dispuestas a disponerlas y congelarlas para uso eventual de estacionamiento, máxime con el alto valor de la tierra en la zona. Además, es poco probable que se les permita utilizar recursos propios para pago de personal, seguros, iluminación, limpieza y mantenimiento de estas cuando funcionen como parqueo ajeno.
Si no se encuentra una solución para dotar de estacionamiento al nuevo Estadio Nacional, acorde con las necesidades reales, efectivamente el querido Parque Metropolitano La Sabana se verá convertido en un enorme parqueo. Primero será informal, sobre el césped y entre los árboles; con el tiempo, se pavimentará, se hará formal, y se habrá dañado para siempre el principal pulmón del área metropolitana y desmejorado la calidad de vida de los ciudadanos.

Pablo Castro Monge
Arquitecto