Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 10 Agosto, 2012


Mujer y sociedad


Tradicionalmente en la primera quincena de agosto en Costa Rica se honra a la mujer en su noble función de madre. El 2 de agosto la mayor parte del pueblo realiza la celebración religiosa más concurrida. La ”Romería a Cartago”, más que al Santuario Nacional, constituye un retorno a las raíces históricas y culturales más recónditas de nuestro imaginario colectivo. Es la “Costa Rica profunda” la que se lanza a las calles y abarrota la ciudad de Cartago dirigiendo su mirada al cielo, de donde espera un auxilio que la tierra no le ofrece. Cuando el pueblo se siente desprotegido por sus dirigentes, solo espera un milagro que provenga de fuerzas sobrenaturales.
Lo que conmueve en estas celebraciones es, tanto la sinceridad del fervor religioso, como la causa que provoca las peticiones a la Virgen-Madre. Abundan los rezos por la salud y para conseguir trabajo. Todo ello no son más que los efectos deletéreos de las políticas neoliberales, que han minado la seguridad social y han acrecentado el desempleo. Acosada por este justo clamor del pueblo, que se ve desencantado de su gestión, la Presidenta expresa su angustia en una súplica dirigida, tanto a la Negrita, como a sus críticos, que son la gran mayoría de sus conciudadanos.
Las celebraciones en honor de la mujer como madre celestial se ve complementada con el homenaje a la mujer como madre terrestre. El 15 de agosto las familias se reúnen para honrarla. Pero ahora tan bella tradición ha sido adulterada por la propaganda, que busca hacer de los hogares simples consumidores para que el comercio haga “su agosto”. Como la Navidad y la Semana Santa, el Día de la Madre se ha convertido en un festín en homenaje al despilfarro consumista. Los excesos en el consumo han sido causa, entre otras, de que muchos ticos hayan convertido el dinero plástico en una hipoteca…
Pero volvamos a lo que he querido destacar en este artículo, razón por la cual le he dado el título que lo encabeza. La humanidad vive hoy una de las más grandes revoluciones en su historia, cual es el surgimiento de la mujer como género (porque individualmente siempre ha habido mujeres destacadas) en condición de protagonista de la historia; lo cual se debe básicamente a la revolución científico técnica, que le posibilita a la mujer adquirir autonomía económica. Gracias a su papel en la producción, la mujer está en capacidad de exigir el reconocimiento de sus derechos, aunque debe comenzar por respetarse a sí misma.
Honrar hoy a la mujer no se reduce a verla solo en su nobilísima función de madre, sino también en todas las dimensiones de la vida en sociedad, partiendo del reconocimiento de sus derechos laborales. La lucha por la dignidad de la mujer solo logrará resultados tangibles y permanentes el día en que no sea víctima de discriminación laboral o social. Consecuencia del desmantelamiento del Estado Social, es la pauperización de las mayorías de asalariados y pequeños y medianos productores. Quienes más lo sufren son las mujeres. Por eso se ha dicho, con sobrada razón, que la pobreza y la marginación tienen hoy rostro de mujer.

Arnoldo Mora