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Es muy loable el deseo de llevar al país a la carbono neutralidad, pero además se debieron iniciar, hace años, las acciones internas coherentes con ese nivel de conciencia ambiental


Mostremos y vivamos una Costa Rica limpia

Las bellezas naturales y su gente, le han significado a este país, una vez más, una calificación que es buena noticia, sin duda.
Fue seleccionado Costa Rica como el destino por excelencia para disfrutar de unas vacaciones familiares. La distinción la hace la revista estadounidense U.S. News & World Report, que eligió los ocho mejores lugares para viajar en familia en Centro y Suramérica.
A pesar de que así nos ven en el exterior, y habiéndose lanzado al mundo en 2009 la idea de que en 2021 seríamos un país carbono neutral, las acciones internas, desde entonces, no van de la mano con esto.
Tenemos más árboles, sí, y tenemos bosque, pero nuestra principal fuente de contaminación son los medios de transporte público y para variar eso no se ha hecho nada.
Tampoco se han venido atendiendo las más urgentes necesidades de esa población que aprecian nuestros turistas como cálida, atenta, cordial y educada.
El pésimo sistema de transporte colectivo público urbano y suburbano sigue obligando a los costarricenses a hacer lo posible por movilizarse en un vehículo propio.
La restricción vehicular en vigencia, incluso, no ha dado el resultado que se esperaba. Hay familias que han adquirido un tercer vehículo para evadir la prohibición de placas.
Otros dan un amplio desvío de sus rutas habituales para poder llegar a sus trabajos en su automóvil sin ser multados. Esto, desde luego genera más gasto de combustible y mayor contaminación.
Es decir, que es muy loable el deseo de llevar al país a la carbono neutralidad, pero además se debieron iniciar, hace años, las acciones internas coherentes con ese nivel de conciencia ambiental.
Las empresas exportadoras procuran ser carbono neutrales. Pero en el país la contaminación continúa, nuestros ríos son casi cloacas a cielo abierto y para completar el deprimente estado como se ha venido administrando el país, hemos venido desaprovechando algunos préstamos externos para infraestructura y alcantarillados, aunque tenemos que seguir pagando los intereses por ese dinero.
Limón es un caso típico y de graves consecuencias de este tipo de mala ejecución.
Esta forma de administrar es la que agotó la calma de los costarricenses que exigieron un cambio.
Los turistas que llegan al país consideran que su gente es uno de los atractivos. Pero venimos teniendo desde hace años gobiernos que no atienden muchas de las más urgentes necesidades de los costarricenses.
Todo esto exige un gran acuerdo nacional realizado con la inteligencia y conciencia necesarias para que todos los sectores se sientan tomados en cuenta y que se dejen de lado las huelgas que solo dividirán más a la población. Esto impediría más bien alcanzar dicho acuerdo.



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