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Martes 3 Agosto, 2010

Modelo turístico, sostenibilidad y competitividad

Costa Rica ha podido crear una marca internacional en el uso sostenible de los recursos y específicamente un reconocimiento en el turismo ecológico. Esto ha sido un beneficio para el país que ha permitido promocionarlo y lograr una mayor afluencia turística. Desarrollar el turismo basado en el prestigio como país ecológico es una ventaja competitiva significativa, pero a su vez un gran compromiso y riesgo. Un documento de una entidad mexicana que analizaba las razones del éxito del caso de Costa Rica, concluye que su ventaja competitiva no es fácilmente replicable, pues se basa en la conjugación de una serie de aspectos: democracia, ubicación geográfica, educación, servicios, áreas de conservación, paz social, características biofísicas, entre otras que en su conjunto dan la especificidad única del país.
Lo anterior sin duda permite indicar que Costa Rica puede mantener esas ventajas competitivas con respecto a sus potenciales competidores en el campo turístico. No obstante, debe continuar realizando una serie de acciones tendientes a mantener y aumentar esos elementos diferenciadores, los cuales formaron parte de su estrategia de desarrollo y que en algunos aspectos han evolucionado en la última década por una senda que no necesariamente es compatible con ella.
Entre los aspectos generales que el país debe mejorar están los siguientes:
a. La mayor seguridad que han sentido los turistas con respecto a otros países, se puede ver afectada por el aumento de la delincuencia y en términos generales de la inseguridad ciudadana. Los programas para lograr mayor seguridad son vitales.
b. La convivencia social se debe basar en la equidad social, sustentada en una mejor distribución del ingreso y la creación de oportunidades sin distingos de ningún tipo.
c. Balancear el grado de desarrollo de diferentes regiones del país con gran potencial turístico pero que se encuentran rezagadas con respecto a otras zonas.
d. Mejorar la infraestructura y establecer o mejorar conectividades por medio de carreteras y otros medios que estimulen redes de interacción comercial y social, para redescubrir nuevos atractivos.
e. Desarrollar sistemas de acreditación verde o de sostenibilidad ambiental rigurosos, con mecanismos de seguimiento y evaluación robustos.
f. Compatibilizar el modelo basado en el ecoturismo como marca país con las estrategias de crecimiento económico.
Sobre el último aspecto es conveniente hacer una reflexión. El país debe definir qué tipo de actividades económicas promueve, permite y acepta y cuáles son contradictorias con la visión objetivo que se tiene a mediano y largo plazo.
Es fundamental que el país pase de ser un protector de los recursos naturales, lo cual ha sido positivo, a una gestión integral del ambiente. Entre ambos hay grandes diferencias, veamos algunos aspectos, que deben establecerse para aspirar a un modelo turístico competitivo y sostenible:
1. Ajustar los procesos productivos a normas de calidad ambiental, de tal forma que el ambiente y la salud humana no se vean afectados.
2. Integrar a la sociedad en la conservación y beneficios de las áreas protegidas de modo que esta logre valorar su importancia.
3. Las poblaciones locales deben beneficiarse de la conservación ambiental.
4. Dejar de contaminar los ríos con los efluentes de los procesos productivos y de nuestras casas.
5. Dar un paso adelante hacia la gestión integral de residuos: compras verdes, reciclaje, reutilización y disposición responsable.
Todo lo anterior y muchas otras acciones, la comunidad internacional cree que lo hacemos o espera acciones en ese sentido. No obstante lo común ha sido la inacción y por el contrario dar pasos en el sentido contrario.
Ser congruentes con las políticas públicas en la promoción de un modelo sostenible, equitativo socialmente y que reparta riqueza, es el camino para que el país siga gozando de las preferencias de turistas que cada día son más selectos, conscientes e informados.

Roberto Jiménez Gómez