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Gobierno vincula a Al Qaeda con el asesinato
Miles de pakistaníes despidieron a Benazir Bhutto

• Partido de líder opositora declara 40 días de luto mientras debate su participación en próximas elecciones legislativas

Lahore, Pakistán
EFE

Miles de pakistaníes dieron el viernes el último adiós a la líder opositora Benazir Bhutto, que fue enterrada en el mausoleo de la familia en la localidad de sureña de Naudero, tras su asesinato el jueves pasado, mientras el país vivió disturbios por segundo día.
El féretro con los restos de la líder asesinada fue conducido hasta el interior del mausoleo cubierto con una bandera de su formación, el Partido Popular de Pakistán (PPP), para recibir las últimas oraciones por su alma en presencia de su marido y sus tres hijos.
El viaje desde la mansión de los Bhutto hasta el mausoleo (unos seis kilómetros), en la aldea de Garhi Khuda Bakhsh, fue presenciado por miles de personas, que cantaron eslóganes de apoyo a su líder muerta.
Benazir Bhutto contó en su funeral con la presencia de su marido, Asif Zardari, y sus tres hijos adolescentes, que viajaron a Pakistán desde Dubai al tener noticia de la muerte de su madre, de 54 años.
A la ceremonia también acudió el vicepresidente del PPP, Amin Fahim, cuya formación ha declarado 40 días de luto mientras debate su participación en las próximas elecciones legislativas, previstas para el próximo 8 de enero.
En una reunión urgente, el Gobierno decidió el viernes que no existen planes inmediatos para posponer por el momento la fecha electoral, aunque aseguró que dialogará con los partidos políticos para analizar la situación.
El dirigente opositor de la Liga Musulmana-N, Nawaz Sharif, había asegurado tras el asesinato de Bhutto que su formación boicoteará los comicios, mientras que los islamistas han pedido que estos sean retrasados.
Sharif telefoneó al esposo de Bhutto para darle sus condolencias pero no se trasladó a Garhi Khuda Baksh, porque considera que su seguridad no está garantizada por el Gobierno.
A las condolencias de Sharif se sumó también el presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, que telefoneó a Asif Zardari para expresarle su pena y anunciarle que ha ordenado una investigación.
Musharraf es ahora el objeto de las iras de los simpatizantes del PPP, que llevan días en las calles protestando por el asesinato de Bhutto en unos disturbios que han causado decenas de muertos en la región sureña del Sindh, un bastión del partido.
Hasta el momento han muerto 23 personas, entre ellas cuatro oficiales de seguridad, debido a una ola de violencia durante la que los manifestantes han quemado unas
200 oficinas bancarias, así como trenes, tiendas y sedes de partidos políticos.
“Nuestra gente está protestando en las calles por este suceso tan triste”, confirmó un portavoz de la formación, Ghulam Abbas, quien acusó al Gobierno de negligencia.
Sólo en la región del Sindh hay desplegados unos 16 mil miembros de los cuerpos de seguridad, que han recibido órdenes de tirar a matar contra los “pirómanos” que incendien las propiedades públicas.
Bhutto fue asesinada tras pronunciar un discurso en un parque de la ciudad punjabí de Rawalpindi, cercana a Islamabad, cuando un terrorista suicida hizo estallar una carga explosiva que además acabó con la vida de 28 personas.
Un portavoz de Interior, Javed Iqbal Cheema, atribuyó el atentado al talibán pakistaní Baitullah Mehsud, a quien ligó con la organización terrorista Al Qaeda.
El asesinato de Bhutto había sido reivindicado horas antes por un dirigente de Al Qaeda en Afganistán, Mustafá Abu Al Yazid, quien se congratuló en declaraciones a la agencia italiana Adnkronos por haber “acabado con un activo muy valioso de Estados Unidos que había jurado derrocar a los mujahidin”.
Bhutto ingresó en estado de muerte cerebral en el hospital y los intentos de los médicos por reanimarla fueron infructuosos.
Los restos de la dirigente pakistaní fueron transportados durante la madrugada en un avión militar C-130 hasta la ciudad de Sukkur (sur), desde donde partieron hasta su localidad natal.
Bhutto, la primera mujer que gobernó en un país musulmán, descansa ya junto a los restos de su padre, Zulfikar Ali Bhutto, primer ministro del país entre 1973 y 1977 y que fue derrocado por los militares y ahorcado en 1979.
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