Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 19 Octubre, 2012


Merino: trayectoria y legado

La muerte del dirigente popular José Merino se ha convertido en el acontecimiento político más relevante de estos últimos días. Por tratarse del fundador de un partido electoralmente pequeño y de izquierda, este hecho no deja de llamar la atención; razón por la cual debemos buscarle una explicación.
Propongo para ello indagar en dos vertientes. Una que enfatiza en factores subjetivos, en las cualidades personales de Merino, y otra que señala aspectos objetivos como el entorno actual de la política nacional e internacional.
Lo primero ha sido lo que más se ha enfatizado para explicar por qué alguien nacido en otras latitudes aunque naturalizado costarricense, logró el respeto, no solo de la clase política, sino de toda la opinión pública. No se le han escatimado elogios por sus virtudes cívicas y personales. Fue consecuente con sus ideas y principios. No hubo contradicción entre lo que proclamó y su praxis política y privada.
En cuanto al aspecto objetivo, considero que Merino dejó un legado en la política nacional. Desde su juventud, Merino se afilió a un partido ligado al Partido Comunista de la Unión Soviética. Cuando ésta termina y con ello la Guerra Fría, comprendió que la URSS había caído, no porque el Occidente capitalista la había derrotado, sino por sus propias contradicciones internas. Vio que las concepciones marxistas no habían periclitado sino su espuria versión estalinista. Por eso, cuando tuvo la posibilidad de reestructurar el partido lo hace a partir de una lectura crítica de la realidad que le posibilita asumir los retos de nuestro siglo, dando así una lección, no solo de lucidez, sino también de honestidad autocrítica, que no pocos de sus detractores de derecha no han asimilado, pues siguen viendo el mundo como si la Guerra Fría siguiera enmarcando la política nacional e internacional.
Lo que ahora corresponde es forjar una estructura democrática para enfrentar el “capitalismo salvaje” como lo calificaba Juan Pablo II, que hoy se ha globalizado en medio de su peor crisis y sumiendo en la pobreza a mas de mil millones de seres humanos, no solo en los pueblos periféricos, sino incluso entre los sectores medios y bajos de los países industrializados.
Hoy más que de ideologías, debemos hablar de valores, porque de lo que se trata es de convertir las ideas (maneras de pensar) en ideales (normas de vida).
Mas allá de izquierdas o derechas debemos convocar a aquellos hombres y mujeres que ven la política como una lucha por el bien común y no una granjería mas.
Por eso, los políticos que se vieron cuestionados por la trayectoria y el legado de Merino, optaron por salir del Plenario Legislativo cuando se le rendía un merecido homenaje. Sus prejuicios y mezquindad no aguantaron cuando se vieron enfrentados a alguien que supo lo que es ser un político auténtico.

Arnoldo Mora