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Falta imaginación en el Estado para innovar con proyectos viables, inspirar el emprendimiento y apoyar en aquello para lo cual el país está mejor preparado, y producir un salto cualitativo y cuantitativo en el agro


Menos pobreza, más empleo… ¿cómo?

Una demostración de que los gobiernos de turno no han desarrollado políticas eficientes para impedir la desigualdad y combatir la pobreza, son los datos que se señalan en una nota de este medio el viernes anterior.
No es un problema únicamente de la presente administración. Llevamos 15 años sin avances en lo que a combatir la pobreza se refiere mientras se desperdician o desvían algunos dineros de los contribuyentes.
Esta actitud, de no preocuparse por el bien común y los dineros públicos, fue contraria a lo manifestado en las promesas de campaña.
Hoy, ante nueva campaña electoral, ¿puede un pueblo que ha sufrido el deterioro de su calidad de vida cada vez más en los últimos 15 años, sentirse motivado para acudir a las urnas, elegir nuevos gobernantes y creer en promesas de los líderes que los llevaron a esa situación?
Es muy probable que no. En ese aspecto, el de las necesidades básicas de la población (empleo, sanidad y educación públicas), deberían ser muy claras las ofertas de los candidatos, detallando planes, forma en que se desarrollarían y con cuáles recursos económicos y humanos.
No es fácil, desde luego, crear empleo privado, pero el gobierno debería ser creativo y jugar un gran papel.
Para esto se necesita una verdadera reforma del Estado para evitar el desperdicio de recursos humanos y económicos.
Ha faltado imaginación para innovar con proyectos viables, capaces de inspirar el emprendimiento mediante apoyos de orden económico, técnico y administrativo en aquello para lo cual el país está mejor preparado, y producir un salto cualitativo y cuantitativo en el agro.
No son necesarios enormes fondos para poner en marcha esto. Lo demostrábamos hace pocos días. Un laboratorio para trabajar en robótica cuesta unos $20 mil. Pero no tenemos esos laboratorios. Nuestros jóvenes, con todo el conocimiento para trabajar en ello, solo pueden por el momento lamentarse. ¿En cuántas cosas superfluas se han gastado $20 mil?
El Estado debe reducirse pero ser mucho más eficiente. Medir el rendimiento de cada departamento en todas las instituciones del gobierno central y estatales. Corresponde a los jerarcas nombrados por el Ejecutivo hacerlo y exigirlo a los mandos medios.
Parte de la misión de alguno de estos entes debe ser impulsar la generación de empleo privado y no pretender que esa responsabilidad recaiga únicamente en las grandes y medianas empresas. No ignoremos lo que ocurre en otros países en materia de desempleo.
Las empresas seguirán generándolo en la medida en que vean gobiernos serios, desarrollo de proyectos seguros, buenas bases contractuales, controles eficientes. Todo lo necesario para que el beneficio sea justo para todos.

 

 



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