La transformación experimentada por Medellín durante las últimas décadas fue presentada como un ejemplo de cómo las ciudades pueden enfrentar problemas de violencia y exclusión mediante estrategias integrales de desarrollo urbano.
La ciudad colombiana pasó de registrar una de las tasas de homicidios más altas del mundo a convertirse en un referente internacional en materia de recuperación social y territorial.
Las principales enseñanzas de este proceso fueron compartidas por Gustavo Restrepo Lalinde, arquitecto y urbanista que participó activamente en la renovación de Medellín.
Su exposición se realizó durante el encuentro “Movámonos en Comunidad”, organizado por la Fundación CRUSA.
Ante representantes de distintos gobiernos locales, Restrepo explicó que el modelo implementado en Medellín se apoyó en principios de participación ciudadana y planificación urbana, priorizando proyectos que respondieran a las necesidades de la población y fomentaran una transformación sostenida de los territorios.
Los resultados obtenidos incluyeron importantes mejoras en la calidad de vida de los habitantes. Entre ellas destacan la reducción significativa en los tiempos de traslado, la construcción de nueva infraestructura social y la recuperación de espacios públicos que contribuyeron al fortalecimiento de la convivencia y la actividad económica en sectores históricamente afectados por la inseguridad.
Durante su intervención, el especialista señaló que varias de las condiciones que enfrentó Medellín continúan presentes en numerosos cantones costarricenses.
Restrepo enfatizó que las intervenciones urbanas deben surgir de acuerdos construidos junto con la ciudadanía. Según indicó, la generación de confianza y el impulso de oportunidades para las personas son elementos fundamentales para cambiar la percepción que las comunidades tienen sobre su entorno y su futuro.
Como parte de las recomendaciones para promover transformaciones sostenibles, el urbanista identificó tres acciones prioritarias: elaborar diagnósticos con la participación de las comunidades, utilizar información confiable para la toma de decisiones y fortalecer espacios permanentes de participación ciudadana.
Asimismo, destacó que uno de los factores determinantes en el caso de Medellín fue la continuidad de una visión estratégica de largo plazo. El proceso estuvo respaldado por criterios de transparencia, altos estándares de calidad en la inversión pública y políticas que trascendieron los cambios de gobierno.
Para Restrepo, el verdadero desafío no radica en el costo de implementar transformaciones urbanas, sino en las consecuencias de no hacerlo. A su juicio, la falta de planificación genera conflictos sociales y económicos, mientras que la pérdida de confianza pública afecta el sentido de pertenencia de las comunidades.
El director ejecutivo de CRUSA, Byron Salas, afirmó que los procesos exitosos de transformación territorial dependen de la participación activa de quienes habitan las comunidades. Además, subrayó la importancia de la articulación entre diferentes sectores y la construcción conjunta de soluciones orientadas al desarrollo local.
Salas agregó que esta visión coincide con iniciativas impulsadas por la organización, como el programa Comunidades Inteligentes, enfocado en fortalecer la resiliencia climática, mejorar la movilidad y promover entornos más inclusivos para la población.