El próximo 8 de mayo estaremos en el país celebrando un acto que exalta a la democracia política costarricense. Es el evento por el cual, cada cuatro años, al medio día del 8 de mayo se acaba el ejercicio de un gobierno e inicia el ejercicio de otro gobierno. En teoría y práctica política el cambio debe producirse a mediodía. Los actos protocolarios pueden empezar antes, una o dos horas, si es del caso, pero el acto del traspaso debe ser a la 12 mediodía.
Del anecdotario político nacional se puede decir que hubo un acto de traspaso de gobierno el cual se realizó a las 11 a.m., con lo cual el presidente saliente en broma le dijo al presidente entrante, que “le había quitado una hora de gobierno”. Igual hubiera sido si el acto formal del traspaso se hubiera atrasado una hora, y la ceremonia hubiera sido a la 1 p.m, donde el presidente entrante pudo haber dicho esa frase.
Volvimos al Estadio Nacional, donde se invitaba a todo el pueblo a acudir al Estadio a ver el ceremonial del traspaso de gobierno, y a celebrar todo el pueblo allí reunido esa fiesta democrática.
Lo que se acostumbraba en la ceremonia del Estadio, es que por la puerta del este se iniciaba el desfile correspondiente, de las personalidades que estaban invitadas a la ceremonia, de las autoridades de gobierno y del Estado que eran convocadas para ese desfile y ceremonia, los diputados entrantes que habían asumido el 1º de mayo sus funciones, las delegaciones de países invitados con sus respectivos embajadores acreditados en el país, luego el Presidente saliente que entregaba el gobierno, que podía hacerse acompañar de sus Ministros salientes, y cerrando la entrada de personalidades, el Presidente electo, acompañado de los Ministros que ya habían sido anunciados, y que luego de la juramentación del Presidente y sus Vicepresidentes, él mismo convocaba, allí mismo a una pequeña ceremonia de una sesión de Consejo de Gobierno, para recibir a los Ministros que ya habían sido designados, porque este acto de escogencia y nombramiento de ministros, es personalísimo. Solo el Presidente puede hacerlo. Una vez que los nombraba y juramentaba se realizaba esa ceremonia simbólica del primer Consejo de Gobierno, donde se acostumbraba a aprobar algún Decreto ejecutivo de cierta importancia para el presidente entrante y su gabinete, y cómo señal de ruta de su gobierno.
En la gramilla del Estadio, al centro, todo estaba preparado, las sillas para todos los que participaban en ese desfile, las mesas bajo una carpa que sobresalía para la ceremonia de relevo de gobierno, las sillas para los ministros que acompañarían al presidente entrante.
El Estadio se abría en las dos secciones, la de sol y la de sombra. En la de sombra se permitía el ingreso de simpatizantes del gobierno que entraba en funciones. Para ello daban unos tiquetes o boletos especiales, para garantizar que allí solo iban a estar simpatizantes del gobierno triunfante en las elecciones. En la gradería de sol podía ir toda persona que quisiera, totalmente abierto al público, sin restricciones, y sin inscripciones previas de ingreso.
De esa forma, como parte de la fiesta democrática que se hacía, se podía apreciar, así lo vi yo en una ocasión, que cuando el gobierno saliente pasaba por la gradería de sol, le aplaudían, y cuando pasaba por la gradería del norte, le chiflaban o le gritaban. Igual sucedía con la comitiva que iba con el presidente entrante. Le silbaban o chiflaban según la gradería que pasaban caminando. Nada de esto alteraba la belleza del acto que se realizaba. La tolerancia y el respeto político a esas manifestaciones era parte de lo relevante de esa ceremonia. Al final la ceremonia se devolvía de la misma manera.
Era más rico el acto cuando el traspaso de gobierno se hacía de un partido político a otro, siendo diferentes, porque la emoción de los que llegaban se hacía sentir. Unos a apoyar a los que salían y, los otros, a apoyar a los que entraban. Una de estas ceremonias fue la me tocó vivir, y la disfruté. La sentí cansada. Había llevado a mi madre, ya mayor, que quería ir, y la ceremonia, a pesar de que estábamos en la gradería de sombra, porque me habían invitado a asistir, y me dieron esos tiquetes, se hacía cansada.
Para el próximo 8 de mayo, la ceremonia de relevo presidencial es del mismo grupo gobernante, aunque de diferentes partidos. El presidente que sale fue electo por el Partido Progreso Social Democrático y la Presidenta que entra es por el Partido Pueblo Soberano. El Presidente saliente usó ese partido como taxi para llegar a Zapote. El no fue dirigente político de ese partido y los diputados que eligieron a la Asamblea Legislativa, lo usaron como buseta para llegar a Cuesta de Moras. De ellos solo una diputada, la organizadora y presidenta de ese partido permaneció en el mismo. El resto, como el presidente saliente, se bajaron de ese taxi y esa buseta política que alquilaron y usufructuaron para llegar a esos destinos.
Aprendieron la lección política y para las últimas elecciones armaron varios taxis y busetas, que no les dieron resultado, excepto una, que le dieron la forma más acabada de un nuevo partido, con un lindo nombre, llamado Pueblo Soberano, con una bandera como distintivo, azul celeste, de un solo color, fácil de distinguir. A ello sumó la imagen de un jaguar, que se convirtió en un símbolo de combate, y a sus seguidores les dio la sensación de una vida grupal colectiva, cómo se si fueran una manada. Los jaguares no constituyen manadas, ya que en el mundo natural son solitarios.
El Presidente supo hacer su trabajo propagandístico de su imagen, que logró reunir y agrupar seguidores y fanáticos, supo golpear a todos los grupos de oposición política, supo vender la idea de que él quería gobernar para el pueblo pero que todos los otros partidos no se lo permitían, porque tenían corruptamente comprometido todo el engranaje estatal, que había romper y eliminar. Lanzó la consigna que había que asaltar, tomar en su totalidad, pero ojalá no en menos de 38 diputados, la Asamblea Legislativa. Subliminalmente vendió la idea de su continuidad para poder resolver todos los problemas que los otros partidos y sus diputados no le dejaban resolver. Zarandeó de su gabinete a varias personas, hombres y mujeres como posibles herederas suyas para candidatearse para el siguiente gobierno, puesto que él no lo podía hacer. Filtró sus candidaturas y finalmente se impuso, escogida para ello, la presidente Laura Fernández Delgado, que pareciera sufrir un Síndrome de Estocolmo político con el Presiente Chaves. Asumió su candidatura destacando abiertamente su relación con él, la necesidad de qué él continuara gobernando, manifestando que ella lo haría por él preparando el regreso a la Presidencia de Chaves no en ocho años, como establece actualmente la Constitución Política, sino a plazo de cuatro años, para el 2030, para lo cual tendrán que modificar la Constitución Política, que es una tarea que tienen los diputados electos de Pueblo Soberano, y que el soberano diputado defensor de narcos ya dijo que esa es la tarea política urgente de ese partido y de esa fracción parlamentaria.
En la historia política nacional varias veces se ha visto que un mismo partido se reelija una vez en el gobierno. Así ha sucedido con Liberación Nacional en tres ocasiones, 1970-1974, 1974-1978, de José Figueres a Daniel Oduber, 1982-1986, 1986-1990, de Luis Alberto Monge a Oscar Arias, y 2006-2010-2010-2014, de Oscar Arias a Laura Chinchilla. También sucedió con la Unidad Social Cristiana, 1998-2002, 2002-2006, de Miguel Angel Rodríguez a Abel Pacheco, y sucedió después con el partido Acción Ciudadana, que se presentó como la ruptura con los anteriores, en el 2014-2018, 2018-2022 con Luis Guillermo Solís a Carlos Alvarado.
Con la reelección de partidos, aunque con diferentes presidentes, también se reelegían grupos económicos, empresariales, financieros, políticos, lo que amalgamaba el engranaje del cambio político partidario que se producía. Matices y énfasis en el ejercicio de gobierno se podían apreciar. Nada literalmente que significara ruptura profunda.
Con estas continuidades ni el Estado, ni la institucionalidad, ni los poderes públicos, ni los gobiernos se despedazaron. Continuó toda la estructura y andamiaje institucional del Estado, de los Poderes Públicos, del gobierno y de la sociedad costarricense. En estos casos no sucedieron esas rupturas, aun cuando en esas continuidades de gobiernos y de diferentes presidentes había distinciones, diferencias profundas, de los presidentes que repitieron mandatos gubernamentales de sus partidos, aunque fueran de los mismos partidos, o de los otros partidos, que habían sido sus opositores o sus críticos políticos.
Los cambios de gobierno significan y representan cambios de grupos políticos, aun cuando son del mismo partido, así como cambios de personalidades políticas en la dirección del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, principalmente.
En este continuo histórico la llegada a la presidencia del partido Progreso Social Democrático en el 2022, con Rodrigo Chaves, sí marcó una ruptura, un enfrentamiento, del grupo económico, empresarial, productor, financiero y político qué él representa, muy confrontativo con los anteriores que habían ejercido el gobierno de la República. Tenía que ser así, si quería marcar el territorio suyo, como un nuevo período, que ha tratado de visualizar y presentar como una Nueva República, la Tercera, de nuestra Historia Patria.
Este discurso o narrativa la tienen en marcha. La presidenta Laura Fernández claramente la ha delineado, ha continuado con ese discurso de avanzar a la Tercera República, como la fase que se inició con la llegada de Chaves y que ella al Gobierno.
Con Laura Fernández estamos avanzando a un nuevo gobierno, NO A UNA NUEVA REPUBLICA, continuidad del anterior, como avanzaron los gobiernos liberacionistas, socialcristianos y de acción ciudadana. Como en la novela del Gato Pardo, cambiamos para que todo siga igual.
La continuidad, que podría no ser mala para quienes están en el gobierno, está marcada por la integración del Consejo de Gobierno o del Gabinete de la nueva Presidenta. Allí hay varios personajes que fueron ministros y altos funcionarios del anterior gobierno. En eso no hay pecado. Así fueron también los otros gobiernos que repitieron partidos gobernantes, porque eran miembros de la misma clase social, o de los mismos sectores de la clase social en el poder.
La diferencia fundamental con el actual nuevo gobierno está en la presencia del presidente Chaves ocupando a la vez los ministerios de la Presidencia y de Hacienda, convirtiéndose en el superministro, que nunca ha habido en el país, y en el personaje más importante de la nueva situación política que vive el país desde el 1 de mayo. De hecho, se va convertir en el personaje más importante del actual nuevo gobierno, más importante que la misma presidenta.
El Ministerio de la Presidencia le facilita y permite más que el contacto directo con las fracciones políticas del Poder Legislativo, el vínculo y relaciones con todas las organizaciones políticas, sociales, empresariales, económicas del país, pero sobre todo le va a facilitar ser el conductor directo de la fracción legislativa del actual gobierno, el que marcará el ritmo y la agenda legislativa, que coordinará con Nogui Acosta, que empezó a lucirse en la sesión del 1 de mayo, como la figura destacada de su fracción y como la batuta política de la presidenta Legislativa cuando tiene que marcarle cómo actuar en el debate y las intervenciones parlamentarias, en torno a lo que se debate o trata. Para él no será un problema a de negociación política. Será de imposición de número de diputados para reformar todo lo que se pueda reformar o cambiar con 31 diputados, es decir con la mayoría de diputados. Las mayorías calificadas lo hará, como lo ha dicho, “comprando” diputados. Pareciera que a uno de Liberación Nacional ya le enseñaron su “cheque” para trabajar como él dijo “por el país”, que era lo que él iba a hacer.
El Ministerio de Hacienda le va a permitir presionar personas, sectores sociales o económicos, empresarios, familiares de las personas que él quiera doblegar y someter para que aprueben sus acciones y decisiones políticas, como los cambios legislativos y constitucionales que quiere que se aprueben.
Así se va a desarrollar el camino fascista, autoritarista, de características despóticas y tiránicas que puede presentar el actual gobierno entrante. Una de ellas, señalada por la propia presidenta electa, la de gobernar con restricción de derechos y libertades, con breves estados de excepción, que lo empezarán a implementar con ensayos cortos para ir acostumbrando a la población.
Así tengamos claro, por ahora para mí así lo está, que con la llegada del gobierno de Laura Fernández tendremos Más de lo mismo, pero, Menos de lo nuevo. Más del mismo gobierno que hereda, que continúa. Menos, por ahora, a la vista, de algo novedoso, propio, de sello Fernández Delgado. La presidenta estará disminuida por el Superministro.
Cuidado Presidenta de no convertirse en la presidente sumisa, seguidora ciega de su superministro, de lealtad excesiva hacia su superministro, que solo piensa en él, que la haga parecer sin opinión propia, dependiente de lo que él le diga o mande, o de lo que él en su condición de superministro diga públicamente comprometiendo su propio despacho, que la pueda hacer parecer como su perrilla faldera, como decimos en Costa Rica.
No olvide Presidenta que Chaves fue mandamás de algunas de las personas que usted ha nombrado y que sobre ellas seguirá ejerciendo su influencia. Chaves puede ser más que el superministro, puede ser en este gobierno el Presidente Real del país. No hay que engañarse. Eso es lo que surgió como figura política ayer en el anuncio del Gabinete.
Vladimir de la Cruz
Historiador



























