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Viernes 3 Febrero, 2012

Madres del capital social

Dicen que este será el siglo de las mujeres, protagonistas de una honda transformación social. Los sociólogos ven la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral como el acontecimiento más importante del siglo XX. En Europa el 60% de las mujeres quiere hacer compatible familia y trabajo.
Registremos una jornada de no pocas mujeres: salta de la cama frente a un día que solo tiene 24 horas. Suenan todo tipo de alarmas que son el preludio de una “maratón” en camino. Sabe que al cerrar la puerta de su casa para irse a trabajar (a su segundo empleo) se lleva a su familia. Toma el volante para dejar a sus hijos en la escuela mientras se pinta los labios. Gracias a la revolución tecnológica ejerce la “maternidad móvil” y toda una logística operativa para saber mejor que un GPS donde está cada uno de sus hijos. Puede que en media reunión donde está presentando los estados financieros, suene por quinta vez el SMS que avisa que la hija va para el cine con sus amigas y que su esposo la espera en el torneo de fútbol 5. Esperan en casa la cena y las meriendas del día siguiente. Sabe que hay que estar en los detalles pues la calidad no es un accidente.
Finalmente logra “fugarse” de la reunión mientras le aborda su amiga que acaba de tener un bebé y le llama pues tiene en frente 250 mails sin contestar. Le trata de convencer para que se “desconecte” y disfrute de su maternidad (que será todo un máster en gestión), que se olvide de la oficina pues no tiene que resolver los problemas geopolíticos del mundo. Sabe que hay que ser realistas: no se llega a todo y hay que saber organizarse para llegar a lo importante y no acabar en el “valle de los caídos” cuando llegue la “sesión extraordinaria” con el marido.
¿Sabrá la mujer de gestión de tiempo, iniciativa, negociación, trabajo en equipo, delegación, toma de decisiones, gestión del estrés y dirección de personas?
Las políticas de conciliación de la vida personal y laboral son necesarias para un desarrollo humano sostenible que cuente con ejes de calidad: familia y trabajo.
No sorprende que exista la certificación de la Empresa Familiarmente Responsable (EFR), respaldada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales en Europa. Así como el “premio a la Empresa Flexible: hacia el equilibrio de la vida laboral y personal”.
En Francia se crea una reforma en 2003 conocida como “el sueldo por ser madre”, ante una tasa de natalidad de 1,8 hijos por mujer (tasa que Costa Rica ya alcanzó) y una tasa de ocupación de más del 52%. En Noruega la baja de maternidad puede ser hasta de un año y remunerada al 80% del salario.
Familia y economía están ineludiblemente vinculadas. La “no-familia” es antieconómica y produce un vacío educativo que deriva en deserción escolar, delincuencia, pobreza y problemas psicológicos que tendrá que atender el Estado. “Sin capital social generado primariamente en la familia no hay verdadera riqueza”.
Al final del día la conciliación es un tema personal: “La vida no consiste en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene”.

Helena María Fonseca
Subgerente de Electronic Engineering
Profesora del Instituto de Estudios Empresariales