Los rumbos del gobierno
La gente abrumadoramente opina en las encuestas que este gobierno no tiene rumbo
Los rumbos del gobierno
La gente abrumadoramente opina en las encuestas que este gobierno no tiene rumbo. A inicios de año este problema ya era manifiesto, sin embargo, todo siguió su curso y ahora el calendario está por botar otro año y las alternativas disponibles para salir del problema se estrechan.
Cada vez que un gobierno entra en problemas con la opinión pública, la primera idea es echarle la culpa a la deficiente comunicación de los logros. No hay duda que los órganos y las personas encargadas de esto tienen un importante papel que jugar, pero no pueden hacer milagros. Un gobierno no puede destacarse si lo que está divulgando es un popurrí de cosas dispersas o de pequeña relevancia o de efecto efímero.
A estas alturas el gobierno necesita un par de banderas que le den una identidad, que lo identifiquen ahora y a futuro. No se trata de abandonar las múltiples necesidades a las que se enfrenta cualquier gobierno, ni dejar de avanzar en ciertas áreas. Se trata de focalizar o priorizar unas pocas (muy pocas) áreas de alto impacto para el país.
El gobierno ha tenido que enfrentarse a una importante cantidad de distractores, de problemas heredados y algunos acumulados por décadas. Esta tarea le consume tiempo y recursos, mientras que los resultados casi siempre son de simple maquillaje.
Algunos de estos problemas de gran tamaño pueden convertirse en una gran oportunidad para el gobierno y por ende para el país. Insisto en que la Caja de Seguro Social es uno de los más relevantes. Si el gobierno se lanza con ganas sobre este problema, es decir, le dedica el tiempo y la gente de primer nivel para que diseñe y ejecute los importantes cambios que se requieren, los resultados pueden afectar positivamente a todo el país.
La gente sentirá el cambio cuando le den cita para su intervención quirúrgica para tres o cuatro semanas y no para tres o cuatro años. Los ciudadanos tienen que sentir el cambio, de lo contrario todo lo que se haga quedará en la penumbra.
La Caja es un baluarte nacional cuya misión es ejemplo internacional, en el que la gran mayoría de sus trabajadores son un ejército de solidaridad social, pero con graves problemas a los que hay que entrarles. Qué bello sería recordar a este gobierno, entre otros logros, por haber modernizado la Caja y haber penetrado con sus eficientes servicios en cada hogar costarricense.
Pero también podría ocurrir lo peor y que el informe de la OPS, las recomendaciones de la comisión de notables y todo lo que sigue, se transformen por arte de magia en una serie de parchecitos de poca relevancia. Si esto ocurriera, el país habrá perdido otra gran oportunidad.
El rumbo de un gobierno o de una institución a veces se puede diseñar cuando en el camino emergen grandes oportunidades. El ejemplo de la Caja es uno de ellos.
Arturo Jofré
arturojofre@gmail.com