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Lunes 12 Octubre, 2009


El desarrollo turístico de Centroamérica se ve limitado por la acciones independientes de cada uno de estos países, es de suma importancia traer de nuevo la imagen de paz y unión que debe imperar en toda la región

Los retos turísticos de Centroamérica

Para bien o para mal, la región centroamericana es una área geográfica cuya extensión es bastante pequeña, cuyos países comparten ideales pero que también tienen sus diferendos. Centroamérica tiene grandes oportunidades de desarrollo si sus gobernantes encuentran la voluntad política para emprender aventuras tan ricas como las de sus países, en pro de un turismo regional y que esto les permita a sus pueblos, desde la visión de un beneficio común, superar barreras que han llevado a estas naciones hermanos a enfrentarse en guerras hasta por el fútbol.
Para bien… ante los ojos extranjeros somos un paraíso tropical, especialmente para todos esos visitantes de múltiples nacionalidades que viven buscando alivio del estrés de las grandes ciudades o bajo la mano fuerte de inviernos largos y fríos, por eso una región que goza de gran biodiversidad, bendecida con temperaturas agradables, copiosas lluvias todo el año y bosques siempre verdes hacen de este rincón del planeta un lugar perfecto para vacacionar.
Ya sea en los bosques de Costa Rica, en las costas de Panamá, en las ciudades coloniales de Nicaragua, en las playas de El Salvador, en los arrecifes Coralinos de Belice, las joyas arqueológicas de Honduras o en los monumentos culturales de Guatemala, todos estos países que comparten la misma vocación de fortalecer una vida democrática tienen claro que para esta región privilegiada del mundo las cosas no han sido fáciles. Cada país ha llegado al lugar en el que se encuentra a través de sacrificio de hombres y mujeres valerosos, que supieron decir no a la violencia y sí a la convivencia pacífica.
En pleno siglo XXI esta región se había empezado a mostrar al mundo como la cuna del turismo ecológico, una región interesada en la protección medioambiental, un lugar de paz y de armonía, una región que crecía a pesar de las diferencias, que se esforzaba por avanzar hasta que lamentablemente se vino al suelo el proceso de consolidación de la vida democrática con el golpe de Estado en Honduras en junio pasado.
Para mal… en una región con oscuro pasado, antecedentes políticos y militares, cualquier pequeño agravio puede ser un caos para todos los países vecinos, si bien dice el adagio que una pera podrida daña a las demás, pues este es el caso que vive la región en este momento, tal vez la caja de peras no se pudra toda, pero da mal aspecto a los clientes y así, no se venden. La situación política de Honduras no es un hecho aislado, para el mundo, Centroamérica es un solo bloque, y así ha quedado demostrado ya que gracias a ese golpe de Estado, quedó paralizada la negociación entre la Unión Europea y nuestra región para un acuerdo de asociación.
Prácticamente el trabajo que Costa Rica propuso para iniciar vínculos interregionales con el MERCOSUR también han quedado postergado y esto nos demuestra que no solo los hermanos hondureños han perdido, sino que todos de forma “solidaria” en la región lo hemos hecho por igual. Las oportunidades en un mundo tan competitivo como el actual no podemos dejarlas pasar y en ese caso las estamos echando por la borda. Por lo que es de suma importancia el uso de la diplomacia, la comunicación y el diálogo para la resolución de este tipo de conflictos.
El desarrollo turístico de la región centroamericana se ve limitado por la acciones independientes de cada uno de estos países, es de suma importancia traer de nuevo la imagen de paz y unión que debe imperar en toda el área, esa estabilidad política es clave para poder fomentar el turismo y para generar confianza en nuestros socios estratégicos.
Lejos de establecer una carrera por ver cuál país es el mejor desde el punto de vista económico turístico, o de criticar y mirar por debajo del hombro a los países vecinos, se deben buscar una solidaridad y un apoyo mutuo ante los múltiples obstáculos de cada país, el desarrollo social y las buenas relaciones políticas pueden llegar a hacer de Centroamérica un circuito turístico cultural y natural como muy pocos en el mundo.
Gracias a la gran cantidad de atractivos y a su calidad, esta es una región que pese a su reducida extensión territorial, tiene mucho calor humano que ofrecer, que se complementa con un rico nivel cultural y con distintos tipos de turismo para todos los gustos.
Es importante que sepamos vender la calidad de los rincones turísticos de nuestra región y que sin importar el país al que se pertenezca la idea que debe prevalecer es, que todos somos hermanos centroamericanos, hijos de un mismo sol y herederos de una misma tierra, que por pequeña que sea, es la que une a las Américas.

Mauricio Segura
Guía Turístico
Jorge Rodríguez Vives
Internacionalista