Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 23 Marzo, 2012


Los gavilanes de la tierra y el nuevo IDA


Mientras la Asamblea Legislativa aprobaba en primer debate el proyecto de ley que convierte al Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) en el Instituto de Desarrollo Rural (INDER), una legisladora señalaba que quienes más celebraban esta decisión en las graderías del Congreso eran los “gavilanes de la tierra”… quienes efusivamente compartían el triunfo con políticos.
Otro parlamentario indicaba que las tierras que se repartieron a los agricultores de Cañas terminaron en manos de grandes finqueros… y dio muchos nombres. Lo de Cañas, lo de Sarapiquí, lo de Orotina, se ha repetido en casi todo el territorio nacional.
En medio siglo ha habido importantes obras del ITCO-IDA que han sido opacadas por el espeso humo que ha salido de esa institución. Los favoritismos, el clientelismo político, las deficientes gestiones, empañaron su misión y las tierras repartidas terminaron en todo tipo de manos, incluyendo a funcionarios del mismo ITCO-IDA.
No es casual que la Contraloría General haya estado estos últimos años interviniendo al IDA, hasta llegar incluso a pedir su cierre.
El proyecto de ley es un poema jurídico-administrativo: excelentes propósitos, pero la ejecución será muy complicada y no se cierran los huecos que hundieron a sus predecesoras.
El INDER deberá asumir el desarrollo rural coordinando con una red de instituciones; como decía el mayor gurú empresarial Peter Drucker, cuando no podemos resolver algo en el diseño organizacional se lo dejamos a la “coordinación”. La coordinación, llevada a estos extremos, es un mal presagio de lo que viene.
El INDER deberá impulsar y apoyar casi cualquier actividad productiva en el medio rural: agro, turismo, industria, comercio. Esto amplía su radio de acción, porque además estará impulsando y apoyando, incluso económicamente, a unidades productivas, sea formando cadenas de valor, logrando competitividad y otras formas. ¡Qué inmenso desafío! , más aún cuando se va a construir sobre los mismos cimientos que soportaron al ITCO-IDA.
El INDER será una herramienta del gobierno de turno. Casi todos los miembros de la junta directiva son designados o ratificados por el Poder Ejecutivo y duran cuatro años. Esta estructura nos indica que los proyectos serán de corto plazo, ya que cada gobierno le querrá dar su rumbo y su placa. El riesgo de que esta institución pueda llegar a ser utilizada como instrumento electoral es alto.
La Sala IV ha indicado que este proyecto no está tutelando de manera válida y suficiente los bienes de dominio público o los terrenos que, en general, pudieron haber sido adjudicados, titulados, segregados, traspasados o registrados de manera ilegítima o irregular (en el pasado). ¡Qué preocupante!
Esta nueva institución implicará miles de millones en consultorías, empleos, compra y repartición de tierras, ayuda económica… hay que protegerla de gavilanes y otros bichos desde el inicio, porque sus fines son nobles.

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