Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 26 Octubre, 2016

Lo peor que puede hacer un adulto mayor es pasar descansando frente a la tele; todo lo que deja de usar, y en especial el cerebro, de inmediato comienza a atrofiarse

Los adultos mayores del futuro

¿Cómo es la vida de los adultos mayores? ¿Qué hacen con su tiempo? Y, más importante, ¿de qué viven? En encuestas hechas a las personas de 65 años de edad y más, cuando se les pregunta: ¿Cuál es el problema principal de su vida? La mayoría menciona la falta de dinero. Es una minoría pequeña la que cita desafíos de salud.
El sistema social ha sido un éxito, y un resultado positivo de toda la inversión hecha en educación y en salud es que la esperanza de vida al nacer en Costa Rica ahora es 79,7 años. Y durante esas ocho décadas, la gran mayoría disfruta de buena salud y de una vida relativamente cómoda. ¡Es un país exitoso!
Un resultado de este éxito es que residen en el territorio nacional más de 320 mil personas de 65 años y más y se proyecta que habrá un millón en 2050. ¡Ningún sistema de pensiones, ni obligatorio o complementario, podrá hacer frente a las necesidades de tantos!
¿Qué hay que hacer para evitar un problema de gran envergadura en el futuro? Primero, hay que redefinir el concepto de lo que es una “pensión”. Actualmente los que contribuyen a uno de los sistemas de pensión, retiran mucho más dinero en los pagos que reciben al pensionarse de lo que aportaron durante su vida laboral. La pensión, entonces, se convierte en un “premio”, algo aspiracional.


Hay que reducir las pensiones a un monto más acorde con lo aportado; con esa medida es probable que menos estuvieran esperando ansiosamente para ese día cuando puedan “descansar.”
Y eso del “descanso” es el segundo cambio que se requiere. La verdad es que lo peor que puede hacer un adulto mayor es pasar descansando frente a la tele; todo lo que deja de usar, y en especial el cerebro, de inmediato comienza a atrofiarse. ¡Lo ideal es que la persona siga trabajando! La idea de mandar a los trabajadores más experimentados, los que tienen una visión muy especial de la actividad, a la casa fue buena para el siglo XIX cuando la definición de la actividad laboral era diferente. Pero como dice Bob Dylan, Premio Nobel de la Literatura en uno de sus poemas: “Las Cosas han Cambiado”.
La gran mayoría de los que alcanzan la edad de 65 años en el futuro tendrán que seguir trabajando, aportando, y disfrutando tal y como hacían antes de que se inventaran las pensiones. Ese hecho provoca el tercer cambio que se requiere en la sociedad costarricense.  Los centros educativos, y en especial los superiores, deberían desarrollar programas nuevos orientados a formar a los que llegan a la tercera edad y que quieren cambiar de carrera en los años que les quedan. La trabajadora social que quiere ser músico, el contador que quiere ser abogado, el médico que quiere ser pintor, el electricista que quiere ser educador, y el político que quiere ser constructor; todos deberían tener oportunidad de reubicarse en la fuerza laboral.

Carlos Denton
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