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Jueves, 15 de noviembre de 2018



EDITORIAL


Limón se calienta de nuevo

| Viernes 20 mayo, 2011




Se necesita un Poder Ejecutivo con el liderazgo suficiente y la capacidad de negociación para no agitar más las olas que amenazan con transformarse en tsunami

Limón se calienta de nuevo

La necesidad de que el país modernice su sistema portuario a fin de brindar un servicio lo más eficiente posible a los sectores que transitan por esa vía sus mercaderías desde o al exterior, ha suscitado desde el año pasado un fuerte enfrentamiento entre el sindicato de trabajadores de Japdeva y el gobierno.
Por un lado está la posición del gobierno, que no puede dar más largas al asunto, que tiene clara la necesidad de equipamiento del muelle de Moín con modernas grúas pórticas y escáneres para ponerlo al día, y que propugna la administración privada de esos muelles como fórmula para garantizar la eficiencia deseada por el sector empresarial que los utiliza.
Por otro lado, los trabajadores de Japdeva, agremiados en un sindicato que obtuvo privilegios desmedidos otorgados por los propios presidentes ejecutivos de la entidad, se quejan de que esta fue inhibida durante mucho tiempo de poder adquirir los equipos que ahora sí se reconocen necesarios, solicitan que se compren y que se les permita, ya con los modernos equipos, demostrar que pueden implementar una operación eficiente.
Dos posiciones que en este momento, luego de tres meses en que ambas partes habían sostenido conversaciones sobre detalles relacionados con ese equipamiento, rompen nuevamente el diálogo.
Vientos de disputa vuelven a agitar el ambiente y anuncian enfrentamientos no deseados ni convenientes para el país, que, por el contrario, necesita soluciones a los problemas para que los servicios portuarios se modernicen y adquieran la eficiencia que les permita competir en las mejores condiciones, sin enfrentamientos que podrían dejar saldos negativos.
Se necesita en este caso un Poder Ejecutivo con el liderazgo suficiente y la capacidad de negociación requerida para no agitar más las olas que amenazan con transformarse en tsunami.
Se necesita conciliar la urgencia de modernizar esos muelles por donde está circulando el 80% de las mercaderías que entran y salen del país, con la posición de cientos de trabajadores que, junto con sus familias, dependen de ese trabajo y están acostumbrados a unas condiciones que en otro momento se les concedieron sin considerarlas negativas.