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Lunes 29 Abril, 2013

Bien lo mencionaba Albert Einstein: “Procure no ser un hombre con éxito, sino un hombre con valores” y este servidor agregaría: “…y lo demás vendrá por añadidura”


Liderazgo y valores

Es todo un reto lograr ser líderes en los tiempos actuales de crisis. El olvido de valores genera crisis. Recalco “el olvido” y no la “pérdida” de valores como menciona la mayoría, porque los valores no se “pierden” se olvidan o se dejan de aplicar, pero no dejan de existir y guiar nuestra vida.
Simplemente tomamos la decisión de ocultarlos bajo capas de superficialidad y conceptos errados de egoísmo, reduccionismo y de creernos autosuficientes y dioses de nuestra vida.
¿Cómo guiar a un grupo o incluso a nosotros mismos, sin tener un norte claro? ¿Cómo guiarlos a buen puerto sin saber lo que es bueno o lo que es malo? ¿Cómo lograr ser ejemplo para los demás, característica obligatoria de un líder positivo, sin saber qué es el buen ejemplo?
Recuerdo en tiempos de antaño como la sociedad se regía por buenos ejemplos: policías, maestros, curas, médicos, funcionarios públicos, profesionales privados, abuelos, tíos y padres de familia eran llamados a dar el buen ejemplo y ser intachables.
La mayoría sabía de su responsabilidad y cumplía su rol. ¿Cómo? Concientizándose en la importancia de su papel dentro de una sociedad donde había reglas y se les respetaba, pero no por las reglas, sino por su calidad personal.
Es solo una parte de la ecuación. La otra parte es la responsabilidad de los que son liderados. ¿Cuál es su responsabilidad?
Simple, si no puede tomar la batuta en una situación, debe tener valores de respeto a la autoridad, de lealtad, de obediencia y otros.
En estos tiempos suena a “sometimiento”, a “rebajarse”, a que si el hombre respeta a la mujer “no es hombre” y si la mujer respeta al hombre es “sometida”.
No extraña entonces que en una sociedad donde los hijos no respetan a los padres ni los padres a los hijos y los esposos tampoco se respetan entre sí dentro del seno familiar, las personas saldrán con un sentimiento de libertinaje total y con un sentido de “rebeldía” falsa solo buscando tratar de provocar una anarquía en la sociedad para tener menos responsabilidades.
Buenos, pues para que haya un liderazgo efectivo, un líder tiene la difícil tarea de convencer a su grupo sobre la importancia de los valores y establecer valores comunes que garanticen la armonía grupal.
Deberá luchar contra todo: medios de comunicación, publicidad, cine, economía, diversidad y otros que contradicen lo bueno y buscan sembrar caos para que se dé el dicho “en río revuelto, ganancia de pescadores”.
De ahí la importancia del total convencimiento del líder de vivir en forma personal las “buenas prácticas” de vida, para que con el ejemplo, su liderazgo sea auténtico e incuestionable. Bien lo mencionaba Albert Einstein: “Procure no ser un hombre con éxito, sino un hombre con valores” y este servidor agregaría: “…y lo demás vendrá por añadidura”.

Jesús Morgan Asch
Ingeniero
[email protected]