Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 1 Julio, 2015

Tengo 32 años de ejercer el periodismo, 20 de escribir esta columna y 12 de hacer Hablando Claro en la radio. Nunca había sido demandada

Hablando Claro

Libertad con responsabilidad

Contamos en Costa Rica con un régimen de libertades públicas que nos tiene que hacer sentir siempre legítimo orgullo. Nuestros antepasados decidieron vivir en libertad y nos dejaron un legado que debemos ser capaces de defender en nuestras pequeñas grandes batallas libradas día a día para también heredarlo a nuestros hijos y nietos y a las futuras generaciones.
Porque a pesar de nuestra natural y a veces excesiva tendencia a resaltar las debilidades del sistema, la nuestra es una de las democracias más consolidadas de América. Es más, somos el único país de América Latina que forma parte de la lista de las 22 democracias más antiguas del planeta.


El mayor galardón que ostentamos es por supuesto el de la supresión del ejército pero tenemos muchos más. Y entre ellos, se nos reconoce como el país con mayor libertad de prensa en América Latina y el #18 a nivel mundial, según el índice 2013 de Reporteros sin Fronteras.
Tengo 32 años de ejercer el periodismo. Acabo de cumplir 20 de escribir esta columna. Y ya acumulo 12 años de hacer Hablando Claro en la radio. Nunca había sido demandada.
Nunca hasta que el gerente de Contratación de Vías y Puentes del CONAVI, Johnny Barth Ramírez, me querelló por los infundados delitos de calumnias y difamación, por una entrevista que mi colega Boris Ramírez y yo le hicimos el 13 de agosto de 2013 al reconocido empresario y líder comunal sancarleño don William Herrera Monge (qdDg) quien padecía un calvario con procesos licitatorios en ese órgano desconcentrado del MOPT, que quiso contar con todos los detalles en aquella conversación radiofónica.
El supuesto ofendido pretendía criminalizarnos y además que lo indemnizáramos con ¢150 millones. Sí, ¢150 millones.
Una vez que uno es parte de un proceso judicial, tiene el deber de guardar silencio. No es una obligación. Pero es lo correcto por respeto al Tribunal que juzgará el caso. Y el día llegó. La semana pasada nos sentamos estoicamente a escuchar largas horas el desarrollo del debate. Hasta que el viernes los señores jueces María de los Ángeles Arana, Carmen María Peraza y Max Antonio Escalante dictaron por unanimidad y certeza fallo a nuestro favor obligando al querellante a pagar todos los gastos del desgastante proceso.
Confieso que nunca entendí bien el sentido de aquel juicio que yo veía como un despropósito sin sentido. Pero cuando escuché al juez Escalante explicar el razonamiento de la sentencia, todo se aclaró ante mí. Entendí que a veces, es a una a quien le corresponde defender un paso más allá sus convicciones. Su ética y su acción.
Entendí que con todas mis limitaciones y debilidades, asumí este oficio con pasión y razón. Con la certeza de que no hay libertades ilimitadas y que por tanto, la inmensa bendición de vivir en un país con libertad de prensa garantizada, es la mejor razón para seguir haciendo lo que hago en el marco absoluto de la responsabilidad. Ese es mi compromiso. Hasta el último día.

Vilma Ibarra