LIBERLAND: una nueva “nación”
Liberland podría ser un buen lugar de inmigración para costarricenses que piensan que su país es un fracaso
Liberland podría ser un buen lugar de inmigración para costarricenses que piensan que su país es un fracaso
Un hombre llamado Vit Jedlicka, checo de 31 años, descubrió una tierra de nadie en Europa. Acompañado de su novia y un amigo —al estilo de la llegada del hombre a la luna— clavó una bandera en el centro del territorio, evocó el precepto “terra nullius” y se apoderó de ella el 13 de abril pasado, fundando la República de Liberland. ¡Es cierto, créame, investigue!
La fecha escogida para empotrar la bandera fue en honor al natalicio de Thomas Jefferson. Ya tienen escudo y están por definir el himno nacional. Tienen una frase como el centro de definición de lo que será Liberland: “Vive y deja vivir”.
Jedlicka localizó 6 km cuadrados que no fueron reclamados por ninguna de las naciones que conformaban la antigua Yugoslavia, territorio que está entre Croacia y Serbia, naciones que no los incluyen en sus límites territoriales. Un lindo terrenito en el puro centro del Viejo Continente.
El país otorgará plenas libertades personales y económicas a sus ciudadanos. Su amigo y su novia en votación directa y democrática escogieron a Jedlicka como el primer presidente de Liberland. Pienso que entre su amigo y novia se escogerá al Presidente del Parlamento y al Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Aún no tienen ciudadanos, los cuales se escogen vía internet llenando una solicitud de aceptación. Llevan 360 mil solicitudes.
Liberland es toda una contradicción para la teoría política que define el origen de un estado al contar con territorio, organización política y una población con una nacionalidad de arraigo histórico. Acá será una aceptación de nacionalidad bajo los preceptos que se definirán en una constitución política, que tendrá como punto principal de los liberlandianos: “Vive y deja vivir”.
¿Cómo financiarán el desarrollo de la nueva nación? Se han planteado un sistema de impuestos voluntarios. Pienso que esto será un fracaso, pues si funciona como la limosna en la misa, cada quien se animará a depositar las monedas que le estorban y que olvidó dejar en la tarrito del automóvil para los peajes.
Muchos empresarios costarricenses —al leer estas líneas— buscarán la forma de trasladar sus empresas a Liberland para no pagar impuestos. El problema que tendrán es la mano de obra calificada. Además, se preguntarán: ¿Quién invertirá en educar al ciudadano y en los servicios públicos, tan necesarios para sus actividades, sino es el Estado?
Los dirigentes sindicales no querrán trasladarse a esta nación, pues aún no tiene carreteras y no podrían implantar la “democracia de la calle” y los bloqueos. ¡Sin impuestos! ¿Quién pagará los salarios públicos? Además, tendría que trabajar duro. Los pseudopolíticos menos que irían, porque para ellos la frase del Presidente Julio Acosta “si hay paga, no hay gloria” no tiene sentido.
Empero, Liberland podría ser un buen lugar de inmigración para aquellos costarricenses que piensan que su país es un fracaso, que no reconocen nuestra historia exitosa, que les “resbala” todo lo que acontece.
Son los mismos que aportan poco para una mejor sociedad y que deberían solicitar ser parte de ese nuevo país, a lo mejor existen “becas ciudadanas” con viáticos y tiquetes de viaje incluidos. ¡Ah, qué favor nos harían al librarnos de ellos!, para que así “vivan y nos dejen vivir”.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo