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¿Podremos aspirar a un gobierno cuyo plan de desarrollo guarde coherencia con todos sus programas y cuyos presupuestos obedezcan a dichos planes, en beneficio de todos los sectores?


Las incoherencias de nuestro desarrollo

Una más de las tantas contradicciones derivadas de políticas equivocadas, está afectando seriamente a Costa Rica.
Se trata del grado de contaminación de muchas de nuestras playas, lo que no puede revertirse de inmediato, como se debe, por la alarmante razón de que ni siquiera contamos con una norma que indique cuál es el límite de contaminantes en el agua.
Veamos. El modelo de desarrollo apostó fuertemente desde hace años al turismo. Se supone que tenemos bellezas naturales en tal cantidad que el turista, especialmente el proveniente del norte, vendrá siempre encantado a disfrutarlas.
Sin embargo, con la importante tendencia que tenemos a “matar la gallina de los huevos de oro”, no se tomaron medidas esenciales, desde el inicio del desarrollo de este modelo, para tener normas adecuadas y todo lo necesario para vigilar su cumplimiento o su castigo por no ser acatadas.
Ahora las 84 áreas rectoras del Ministerio de Salud en coordinación con la Universidad Nacional realizan un censo de los comercios y plantas de tratamiento cercanos a los sitios detectados como peligrosos, para saber cuáles son los niveles de contaminación que descargan.
Pero… ¿no debería haberse hecho este trabajo hace mucho tiempo? ¿Por qué esa afición a ignorar lo importante, el fondo de las cosas, y solo desarrollar a toda velocidad ocurrencias que luego comenzarán a levantar incendios que ni se sabe cómo apagar porque no hay estudios para ello?
Es indudable que Costa Rica debe cambiar esta forma de intentar avanzar. Es un hecho que no lo está logrando hacer bien, aun si algunos sectores se ven temporalmente beneficiados. Una política seria debe garantizar sostenibilidad a todo.
Hoy nuestras playas y ríos están sobrecargados de coliformes fecales, pero este es solo uno de los aspectos en los que las políticas han sido extrañamente contradictorias, sin planes y estrategias que obedezcan de verdad a un rumbo y que este sea el correcto y justo.
Como parte de los permisos de funcionamiento las empresas deben contar con plantas de tratamiento de agua, pero no hay datos que indiquen el máximo de coliformes permitido en el agua que descargan. ¿Entonces?
¿Podremos aspirar a un gobierno cuyo plan de desarrollo guarde coherencia con todos sus programas y cuyos presupuestos obedezcan a dichos planes, en beneficio de todos los sectores?
 

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