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Martes 20 Enero, 2015

El agua debe ser eje central de la solidaridad, paz y desarrollo humano


Las guerras por el agua

En forma reiterada, diferentes autoridades sanitarias han manifestado en los principales foros mundiales que “las futuras guerras serán por el agua”. 
Esta afirmación, expresada con la buena intención de hacer conciencia y preservar el vital líquido para futuras generaciones, en realidad no es una expectativa, ya que diariamente en diferentes latitudes el agua es desde hace muchos años motivo de conflictos armados.  Ejemplos hay muchos, de ellos podemos citar:
• En Estados Unidos, en 1924, un grupo armado de campesinos dinamitaron el acueducto de la ciudad de Los Ángeles para impedir el desvío de agua desde Qwens Valley.
• En 1959, Egipto y Sudán, lucharon por un territorio en disputa y el uso de las aguas del río Nilo.
• En la antigua Yugoslavia, la OTAN, en 1999,  cortó el suministro de agua a Belgrado para forzar su rendición.
• En 2003, en Cochabamba, Bolivia ocurrió la guerra de siete días con el propósito de eliminar la privatización del servicio de agua potable a cargo de la empresa “Aguas del Tunari”.
• Israel atacó al Líbano, en 2002, por las aguas del Hatzbani.
En nuestro país, en menor escala, ha existido por muchos años un conflicto bilateral con Nicaragua por la navegación en el río San Juan. 
Al interior del territorio nacional se han presentado conflictos en muchos acueductos, debido a que las fuentes de abastecimiento de agua se encuentran en terrenos privados o por conflictos entre las comunidades y desarrolladores privados, como los ocurridos en Monteverde, Sardinal, por contaminación como es el caso de El Cairo-Milano y Lusiana. 
También, han surgido diferencias entre las comunidades  por los usos del agua como el reciente entre Tacares y Atenas.  En muchos de estos casos, se ha violentado el principio de que el agua es un bien público y que tanto el agua superficial como la subterránea ubicada en el territorio nacional es propiedad de todos los costarricenses. 
Es decir, el agua no pertenece a ninguna comunidad, si fuera así, jamás se hubiese podido construir el acueducto metropolitano, en el cual el mayor porcentaje de agua abastecida proviene del embalse de El Llano (Orosi) y del acuífero Barva, ubicados en Cartago y Heredia, respectivamente.
En realidad lo que los ciudadanos debemos defender  es el uso adecuado del agua, brindando prioridad al abastecimiento de agua para consumo humano, evitando la manipulación del agua para fines politiqueros y que algunos líderes apliquen el adagio de “halar el agua para su propio molino”; por el contrario, el agua debe ser eje central de la solidaridad, paz y desarrollo humano.
Quizás así, podemos preservar este preciado líquido para las futuras generaciones.

Darner A. Mora Alvarado

Salubrista público