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Miércoles 10 Septiembre, 2008

Las luchas de un país bananero


El Presidente Oscar Arias, en su periplo por los países europeos ha tomado la bandera de la defensa de uno de nuestros principales productos de exportación, el banano. Me alegra que el Presidente luche por nuestros productores y por los frutos de nuestra tierra. Esa debiera haber sido siempre su posición pues si bien es cierto que hay otros campos en los cuales podemos generar divisas, la verdad que tenemos vocación agrícola y nuestra tierra, a Dios gracias, también.
En los años 90, durante mi Administración, viajé en dos oportunidades a Europa para buscar mejores precios y apertura para nuestro fruto. En esa oportunidad Don Oscar criticó fuertemente mi lucha, aduciendo que lo que pretendía yo era seguir promoviendo a Costa Rica como un “país bananero”. Cuando en realidad lo que se buscaba, tal como se sigue necesitando hoy, es que los países europeos nos den un trato justo y una oportunidad para colocar el banano en los mercados europeos en condiciones competitivas con los bananos producidos en el Caribe y en el Africa, en las antiguas colonias europeas.
En esa oportunidad logramos que Costa Rica obtuviera la mayor cuota de exportación de banano hacia Europa, no era lo ideal pero fue un gran avance, que además nos permitió dejar abierta la posibilidad de Mercado Abierto, con un razonable arancel.
Nunca entendí por qué para don Oscar la defensa de uno de nuestros productos agrícolas era motivo de vergüenza. Somos un país agrícola, con grandes posibilidades de producir alimentos con gran eficiencia y calidad, así lo demuestra nuestra producción de café, piña, banano y otros.
Como tampoco entendí que sabiendo que se venía una crisis alimentaria a nivel mundial, no se tomaran las medidas necesarias para que nuestro país se prepare ante tal catástrofe. La amenaza es real y Costa Rica tiene que planificar y estimular la producción nacional para garantizar el suministro de productos agrícolas, tanto para consumo interno como para exportación.
Costa Rica tiene dos de los más preciados bienes que a futuro pueda tener cualquier pueblo: agua y tierras de vocación agrícola. Es responsabilidad del Estado velar por que esto dos bienes sean protegidos de tal manera que las futuras generaciones puedan disfrutar de ellos.
Nunca es tarde para luchar por las causas importantes, el gobierno tiene todavía meses por delante en los cuales puede hacer mucho por nuestro campo y su gente; garantizar la producción y su colocación en mercados.

Rafael Angel Calderón Fournier
Ex presidente de Costa Rica