Logo La República

Martes, 11 de diciembre de 2018



EDITORIAL


La vuelta a la madera

| Sábado 13 abril, 2013



Podrían hacerse estudios sobre la posibilidad de incorporar, dentro de plantaciones maderables, con determinado tipo de especies, otras coberturas vegetales apropiadas para desarrollar también en esas fincas la industria apícola


La vuelta a la madera

La falta de políticas acertadas y de largo plazo y de los debidos controles, condujo a que en las décadas de los años 80 y 90, en este país se extrajera más del 60% de la cubierta forestal, de acuerdo con una nota publicada por este medio el viernes anterior.
Esta lamentable situación no ha guardado la debida coherencia con la Costa Rica que el mundo conoce como defensora del bosque primario y en general de los recursos naturales que pueden ayudar a mitigar el calentamiento global.
Luego de la legislación aprobada para la creación de los Parques Nacionales en la década de los años 70, vino esa tala desmedida de árboles que llevó a tener que fomentar nuevamente los controles y la conciencia del valor de lo que el país había logrado tener mediante la conservación de esos parques.
Ellos fueron el gran tesoro que se conservó gracias a una visión de largo plazo, pensada en beneficio de un país pequeño que, sin embargo, protegió adecuadamente su riqueza natural.
Esa sabia decisión nos genera ahora una buena parte del turismo que recibimos, entre muchas otras cosas.
No obstante, la nueva tendencia en otros países del mundo como Francia, por ejemplo, incentiva hoy el uso de la madera para la construcción por encontrar que tiene importantes ventajas.
Se comporta mejor ante situaciones sísmicas, es un material aislante del frío o del calor, y con las medidas de protección adecuadas, en nuestro medio ambiente puede durar siglos. Todo esto además de la belleza que la madera aporta a los ambientes.
Es así como se han incrementado las plantaciones forestales para uso en las construcciones, aprovechando también la coyuntura del gran interés existente por el dióxido de carbono, para cuya compra hay dinero a nivel internacional.
Por otra parte, la nueva tendencia está generando fuentes de empleo que tanto necesita el país en la actualidad.
Sería interesante que pudieran incluso hacerse estudios sobre la posibilidad de incorporar, dentro de cierto tipo de plantaciones, con determinado tipo de especies maderables, otras coberturas vegetales apropiadas para desarrollar también la industria apícola, que en ocasiones puede brindar un complemento económico, de más rápido retorno, especialmente si además de la miel y sus derivados se da valor agregado a esos productos, para la alimentación saludable, el arte culinario y la industria cosmética.