La ruta de una ambición colectiva
Costa Rica transitó una ruta exitosa en lo social antes de los 80 y una de éxito económico posterior a esa década, t...
Costa Rica transitó una ruta exitosa en lo social antes de los 80 y una de éxito económico posterior a esa década, tan solo requerimos lograr la intersección entre ambos caminos
La semana pasada comentaba —en esta columna— que la crisis que vive el país es una “Crisis de futuro”, estamos pegados en lo inmediato, en lo insustancial y no en lo trascendental. Una sociedad que piensa en su futuro se obliga a una ruta que estructure la indispensable ambición colectiva, con táctica y estrategia, por cierto, confundidas con frecuencia.
Mario Benedetti en un bellísimo poema, aplicable a la política, titulado “Táctica y Estrategia”, nos aclara con poesía su diferencia. Empieza diciendo: “Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos”, en Costa Rica por décadas logramos conocernos y aceptarnos unos a otros, respetando la divergencia social, aprendimos que la razón y la acción son compartidas.
Con magia el poeta agrega: “Mi táctica es hablarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible”. Se refiere a un sincero proceso de comunicación política, única forma de saber las sentidas y verdaderas intenciones de cada actor. El camino para tender puentes para un proyecto común. En ocasiones creemos estar en posiciones opuestas, pero las palabras y el intercambio permiten ver que estamos más cerca de lo imaginado.
“Mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé cómo ni sé con qué pretexto, pero quedarme en vos”, dice el poeta uruguayo. Así como nos quedó el recuerdo del acuerdo de los 40 del siglo pasado. Aquel en que Calderón, Sanabria y Mora coincidieron para las garantías sociales —fortaleza de la nación— que luego con grandeza mantendría y fortalecería Figueres, aun sabiéndose vencedor.
Empero, Benedetti escribe algo determinante: “Mi táctica es ser franco y saber que sos franca, y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón de abismos”. La negociación debe ser comprometida para acabar con la crisis de futuro que nos carcome.
Es cercanía sincera, sin fingir, sin mentiras de los diferentes actores sociales: públicos o privados, sindicados o partidos, empresarios o empleados, gobernados o gobernantes. Es un diálogo franco y comprometido, en el cual las partes comprenden que el sacrificio es el primer paso a un futuro exitoso.
No satisfecho con esa explicación sobre la táctica, Benedetti ilustra con poesía y sencillez el marco de la gran estrategia que cubre estas tácticas, cuando cierra su poema diciendo: “Mi estrategia en cambio es más profunda y más simple, mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites”.
En sociedad, en comunidad, nos necesitamos unos a otros, ese es el sentido de convivencia, el sentido de vivir una nacionalidad, el comprender que el futuro no es mío ni tuyo, sino de todos.
El Premio Nobel Octavio Paz —colega de Benedetti— alguna vez dijo “Si los políticos leyeran poesía serían más sabios”. Quien suscribe estas líneas agregaría que si pensaran y actuaran con poesía se harían comprender con mayor facilidad.
Costa Rica transitó una ruta exitosa en lo social antes de los 80 y una de éxito económico posterior a esa década, tan solo requerimos lograr la intersección entre ambos caminos. Lo cual es posible si supeditamos intereses mezquinos al mayor de todos: la patria; despertando una sana ambición colectiva, de lo contrario la crisis de futuro nos seguirá transitando por el camino soñoliento de la desesperanza.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo