La resistencia a las energías alternativas
Con 60 paneles solares y en unos ocho días se pudo haber obtenido la misma capacidad energética en la Isla del Coco sin dañ...
Con 60 paneles solares y en unos ocho días se pudo haber obtenido la misma capacidad energética en la Isla del Coco sin dañarla
Aun cuando se ha demostrado que el cambio climático es real, que el gas natural no es fuente de energía limpia y que las instalaciones hidroeléctricas requieren muchos recursos y tiempo, personas, empresas y gobiernos se resisten a la inversión en sistemas solares y eólicos.
Un ejemplo del año 2013, fue la aprobación de construir una planta hidroeléctrica en la Isla del Coco, con todas las negativas implicaciones ambientales, tiempo y dinero, a pesar de que con 60 paneles solares y en unos ocho días se pudo haber obtenido la misma capacidad energética en la Isla sin dañarla.
En el Informe del segundo trimestre de 2014 del mercado solar en Estados Unidos, SEIA y GTM Research, indican que se instalaron 1.133 MW de energía solar fotovoltaica, llegando a los 16 GW de capacidad fotovoltaica instalada en todo el país, suficiente energía para 3,2 millones de hogares (casi el triple de todas las casas en Costa Rica).
En términos ambientales, esto equivale a dejar de usar 3,8 millones de vehículos o a la contaminación producida por cinco plantas eléctricas de carbón.
Otras fuentes señalan que las energías renovables aportaron el 14% del consumo energético del mes de julio y que a mediados de año, todo el incremento en la oferta energética provino de fuentes renovables.
Sobre la resistencia a usar fuentes de energías limpias y renovables, pueden haber múltiples explicaciones (falta de información, nueva tecnología, pasividad), pero no por el precio, sobre todo en Costa Rica, donde la energía convencional es más costosa que la renovable.
Frente a la resistencia costarricense a invertir en sistemas solares, una de las ironías es que hasta las empresas petroleras lo hacen (para la protección catódica, para alimentar las tuberías y equipos de perforación) y luego los excedentes se pueden vender a un precio atractivo.
Para citar dos ejemplos, países como Ecuador y México siguen invirtiendo en sistemas solares. Incluso, Ecuador, cuya población tiene décadas consumiendo GLP para cocinar y calentar el agua, tiene 18 meses desarrollando el Programa Nacional de Cocinas de Inducción, en este proceso que forma parte del cambio de la matriz energética que promueve el Gobierno del Presidente Rafael Correa.
Actualmente las fábricas locales ya están fabricando los sistemas de inducción y a partir de enero 2015 se empezarán a instalar en las actuales cocinas a gas.
Cabe agregar que la inversión en sistemas fotovoltaicos no solo es atractiva por el ahorro de dinero mensualmente: es por el confort que brinda la independencia de poseer la propia fuente de energía, sea que exista o no una red que depende de terceros. Es como quien compra un auto para no depender del transporte público, el cual deja como opción.
La buena nueva es que la resistencia de los consumidores, sean familiares o industriales, a invertir en sistemas solares tiende a disminuir, como sucede ante cualquier producto o tecnología nueva, sobre todo al ver los resultados que las personas cercanas están obteniendo.
Luis Guillermo Quesada Sibaja