Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 29 Agosto, 2012


La reingeniería del Estado

Hay varias instituciones del Estado que sencillamente no están funcionando, donde se gastan millones sin ver los resultados que merecen los habitantes. El más fracasado de todos es el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), pero ninguna de las instituciones que forman parte del Poder Ejecutivo está operando con la eficiencia y probidad que se esperaría en un país democrático y pujante como es Costa Rica.
Los jerarcas de los diversos ministerios, en conversaciones privadas, hablan de la falta de presupuesto, del desinterés y falta de compromiso de algunos de los trabajadores claves, y de los “enredos” provocados por toda la papelería que implica realizar cualquier acción. Se sienten agobiados y si logran avanzar aunque un poquito en una semana se sienten satisfechos.
Que se necesita una reingeniería de varias de estas instituciones es una realidad, pero ¿a quién le toca hacerlo? Cuando se estableció la Oficina de Planificación (Ofiplan) adscrita a la Presidencia precisamente una de sus funciones principales fue la de estar periódicamente estudiando las estructuras y funciones de las instituciones del Estado, haciendo recomendaciones para hacerlas más eficientes. Luego Ofiplan se convirtió en un Ministerio, y durante el tiempo que Wilburg Jiménez Castro estuvo al frente del mismo, los funcionarios estuvieron permanentemente analizando, midiendo, y haciendo más eficientes las instituciones del Poder Ejecutivo.
Pero ya en la década de 1980 el Ministerio se convirtió principalmente en un especie de “oficina de presupuesto” donde se establecen prioridades en los gastos, basados en los planes de la administración de turno. Se dejaron de hacer los estudios que permiten refinar y mejorar a las organizaciones mismas.
Hasta cierto punto se supone que esta función pasó a la Contraloría, pero esta institución tiene más como objetivo asegurar que los recursos del Estado se gasten acorde con la legislación vigente, que no haya malversación y menos se preocupan para que haya eficiencia en la realización de los objetivos institucionales.
Reingeniería no necesariamente implica recorte de personal; lo que sí se busca es el mejor uso posible del recurso humano. En los estudios organizacionales se pregunta al funcionario “¿tiene usted la oportunidad de hacer lo que sabe hacer mejor todos los días en su trabajo?” y “¿tiene usted el equipo y materiales que requiere para desempeñarse bien en sus labores”. Hay muchos factores adicionales pero el funcionario que no tiene los materiales y equipo para llevar a cabo bien sus labores y que está haciendo algo que realmente no está dentro de su competencia, no está produciendo como se desearía que fuera.
Mi impresión es que las instituciones “autónomas” tienen mayor capacidad de adaptarse a los retos nuevos que los ministerios. Se nota que el ICE en la actualidad está haciendo cambios para poder dar un mejor servicio frente a las demandas nuevas y diferentes para sus servicios.
La actual administración pudiera hacer un favor a la próxima si adelantara algo de estos trabajos de reingeniería; el MOPT requiere una intervención inmediata y no hay mejor tiempo que el presente.

Carlos Denton
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